La gaita electrónica pide pista

Los controladores midi con digitación de gaita nacieron como una necesidad urbana y, tímidamente, han ido ganando terreno. Hoy reclaman su propio espacio


Cuando el señor Antonio cogió por primera vez una gaita electrónica en las manos exclamó: «¡Mi madriña, se parece unha lavativa!». Razón no le faltaba a Antonio García Vila (Vigo, 1929-2010), legendario gaiteiro de la segunda generación de Os Peruchos de Castrelos, acostumbrado durante toda su vida a tapar con sus nueve falanges y un dedo seccionado por la sierra de la carpintería los agujeros de un punteiro de boj. Estéticamente, el dispositivo MIDI fabricado artesanalmente por José J. Presedo bajo su marca patentada Master Gaita era una lavativa con corriente, eso es indiscutible. Pero al cabo de un rato de palparlo, y al comprobar que la lavativa sonaba grileira y afinada, O Perucho sentenció en una expresión muy suya: «¡Isto é bárbaro!». La siguiente hora no se levantó de la banqueta y no soltó la gaita MIDI, conectada a un ordenador, en ningún momento. Hasta se olvidó de tomarse las uvas en aquella noche de Fin de Año del 2003 en su casa de Vigo. Nueve años después, el señor Antonio ya no está. Pero las gaitas siguieron sonando y los inventores mejorando unos dispositivos que piden su hueco y su respeto en el catálogo de instrumentos musicales.

Para tocar en casa

La gaita MIDI nació, en parte, de una necesidad. Cualquiera que toque el patrio instrumento y viva en un piso sabe que la paciencia de vecinos y familiares tiene un límite; pero la sordina no es una opción. José J. Presedo patentó en el año 2002 un «controlador MIDI con dixitación de gaita» que tenía un planteamiento sencillo y, a la vez, complicado de llevar a cabo: crear un dispositivo que, con un coste asequible, sirviese para aprovechar el ordenador de casa «e utilizar a dixitación da gaita para introducirse no universo MIDI e controlalo, ao tempo que abrir novos horizontes para o estudio da técnica e a música do instrumento». La Master Gaita, de producción completamente artesanal todavía (wwww.mastergaita.com), ha evolucionado y hoy tiene cinco digitaciones: gallega de 1,5 octavas, gallega de 2,5 octavas, francesa, escocesa y asturiana. Los sonidos son samplers grabados a partir de instrumentos reales. Y cuesta menos de 300 euros.

Los precios van desde algo menos de 300 euros a los 1.999 que cuesta la MBS 300 de Hevia

¿Y quién es realmente el padre de la criatura? El gaiteiro asturiano José Ángel Hevia se atribuye la paternidad de la gaita MIDI en la siguiente frase: «Desde que a principios de los años 90 Hevia inventara la gaita MIDI, junto a Alberto Arias y Miguel Dopico, el instrumento ha ido revolucionando el panorama instrumental y musical. No había un referente anterior. De la nada, con las incipientes tecnologías MIDI que comenzaban a aparecer, desarrollaron un nuevo instrumento». Ahora comercializa la MBS 300, un dispositivo con marca de robot de cocina que, sin embargo, se presenta como el no va más de la gaita electrónica: funcionamiento con cable USB o inalámbrico Bluetooth hasta cien metros; fuelle operativo con control de presión regulable por el usuario; sensores capacitivos; interpretación hiperrealista incluyendo vibratos y medios agujeros; digitación customizable; y sonidos de varias gaitas de Europa, gallega incluida, por supuesto. (www.heviaelectronicbagpipes.com). Su precio es de 1.999 euros.

Pero el mercado de la electrónica gaiteira también ha encontrado respuestas fuera de la Península, sobre todo en Suecia y en Alemania. En Suecia fabrica sus Technopipes la marca Fagerström, que distribuye para toda España la firma Arco Iris Musical de Lugo (www.arcoirismusic.com). Su punteiro electrónico emplea digitaciones gallega, asturiana y escocesa y, a diferencia de otros competidores, no necesita ordenador para sonar, solo unos auriculares. «Es perfecta para tocar en el bus, el tren o el metro», explican. Su precio es de 365 euros.

En Alemania se produce la marca RedPipe (www.redpipes.eu), con una decena de modelos basados en gaitas escocesas, francesas, alemanas, suecas y de la península ibérica. La Redpipe Gallega cuesta unos 1.500 euros y tiene varias digitaciones y sonidos. También se hace en Alemania el punteiro DegerPipes (485 euros en www.thebagpipeshop.co.uk), de aspecto algo más rudimentario. En cuanto a software, hay diferentes alternativas, entre ellas la plataforma UPiper (www.universal-piper.com), que permite conectar un controlador MIDI a pecés, ordenadores Mac o dispositivos iOS, como el iPhone. La empresa escocesa Epipes (www.epipes.co.uk) comercializa el programa Studio Piper (93 euros), con funciones muy interesantes.

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