Peteiro instala un mural en un parque eólico brasileño

Ivannia Salazar

CULTURA

El artista gallego Jorge Peteiro inauguró en el parque eólico de Osorio, en el sur brasileño, un enorme mural de cerámica que representa a Galicia y a Brasil, separadas por un gran estanque que simboliza el océano que las separa físicamente en la realidad. Percebes, acantilados, rías, hórreos y ballenas de brillantes colores descansan bajo un cielo de luna y estrellas. «La obra está en un estanque sobre el que la gente camina por una pasarela. Así que a un lado y al otro se ven los dos murales. Uno es Galicia de noche y el otro Brasil de día, por la diferencia de horarios. Y en el océano se van mezclando la luz y el color, para dar el efecto de ese paso del tiempo», explica el artista sobre su nueva obra. Primer cuadro en América Sus creaciones se pueden contemplar en diversos edificios públicos de toda Galicia, pero esta es la primera vez que una de sus grandes obras es creada para «el otro lado del charco». El proyecto se realizó gracias a que la empresa gallega Enervento es la constructora del complejo en donde finalmente se ha situado el cuadro de Peteiro. «Con ellos ya había realizado otros trabajos en el parque de Faro y Farelo en Chantada, así que me volvieron a llamar. Fue una experiencia estupenda. Por mi cuenta no podría hacer una obra de una inversión tan grande. Es estupendo que haya una inversión empresarial para una iniciativa artística de este tipo», afirma el pintor. Y es que el coste es enorme, porque cada panel mide 4,5 metros, el estanque 22 y más de 15 artistas estuvieron durante seis meses pintando a mano la obra. «La cerámica está pintada con unos pigmentos minerales que duran cientos y quizá miles de años. Primero se pinta, luego se meten las piezas al horno y cogen los colores hasta que salen de ahí. Es un proceso muy costoso y además algunos de los pigmentos incluso llevan materiales tan caros como puede ser el oro», señaló el artista. Con vía libre para pintar Según explica Peteiro, el arquitecto ya tenía de antemano el espacio elegido para la obra «pero me dieron vía libre para hacer lo que quisiera con el lugar en el que estaría el cuadro. Así que se me ocurrió representar a Brasil y a Galicia unidas por el mar». Y el trabajo valió la pena, porque el mural se ganó muchos elogios durante la inauguración y no solo dejó bien el nombre del pintor sino también el de su tierra. «En Brasil la obra gustó mucho, le encantó a la primera ministra, por ejemplo y a otras personalidades que asistieron, como el ministro de Industria, el alcalde de la zona y muchos medios de comunicación», señala Peteiro, quien agrega que «los gallegos siempre estuvimos por ahí como inmigrantes, y es bueno que ahora estemos ahí impulsando y exportando nuestro arte». Nacido en 1959, este coruñés empezó a pintar sus primeros murales cuando era un adolescente, y afirma sentirse más cómodo trabajando en gran tamaño, incluyendo la pintura en troncos de hasta 300 kilos. «En Brasil pinté varios de eucalipto rojo para el mismo parque», explica. Y aunque en Galicia está mejor que en ninguna otra parte, asegura que le gustaría hacer más trabajos en Latinoamérica. «Pienso que han de salir más cosas. El mundo es muy pequeño y así te das una vuelta», concluyó.