El de Sada vuelve a dirigir al Numancia hacia otro triunfo con dos toques de magia
16 feb 2015 . Actualizado a las 05:00 h.En una mañana templada del mes de mayo pasado, cuando el Deportivo calentaba su regreso a la Primera División, Fernando Vázquez entró en la sala de prensa de Abegondo para analizar el que sería próximo rival de su equipo: el Numancia. Después de hablar de las posibilidades del ascenso, de cómo aquella vuelta ya se daba por descontada, se refirió a la plantilla de Soria y entonces se lanzó a comentar sus impresiones sobre Julio Álvarez: «El Numancia tiene un colocador impresionante, tiene el mejor futbolista de la Segunda División, a balón parado Julio Álvarez es increíble. La coloca donde él quiere y eso hace que puedan desenvolverse muy bien en la estrategia». Su voz no era la única dentro del staff técnico del Deportivo que veía en el futbolista de Sada un valor de otra categoría.
Ayer Julio Álvarez -lo lleva haciendo toda la temporada- volvió a demostrar las condiciones que lo encumbraron la pasada campaña como la pieza más determinante de Segunda. Cuando el encuentro que enfrentaba al Numancia frente a la Ponferradina en el Toralín estaba a punto de expirar, el conjunto de Anquela forzó un saque de esquina. Hacia el córner se acercó el centrocampista gallego que envió un centro enroscado al segundo palo. El portero local se tragó el centro y el balón se encontró con los pies de Sergi Enrich, que lo golpeó pegado al poste izquierdo. El tanto suponía la igualada, el equilibrio a un excelente cabezazo de Yuri que había servido para adelantar a la Ponferradina.
Ya con el árbitro a punto de dar por finalizado el partido y después de que los del Bierzo hubiesen realizado el saque desde el medio del campo, Del Pino recuperó un balón suelto en tres cuartos de cancha por el costado diestro. El extremo levantó la cabeza y retrocedió el cuero hacia la medular. Allí lo recogió Julio Álvarez, quien buscó una pared para avanzar posiciones y plantarse a escasos metros de la frontal del área. Tenía posibilidad de buscar el disparo, de ejecutar ese golpeo que le diese unos tres puntos milagrosos al Numancia. Todo el mundo lo esperaba. El Toralín contuvo la respiración y entonces Julio Álvarez en vez de descerrajar la pelota decidió orientarla con un toque sutil a la espalda del lateral derecho de la Ponferradina.
Justo al lugar donde entraba a todo trapo su compañero Vicente, que se quedó solo delante de Kepa y lo batió con una definición sobria. El encuentro patas arriba en tan solo dos minutos. Y con Julio Álvarez como el diez implacable, el líder ejecutor. El mismo que le había hecho la vida imposible la jornada pasada al Sabadell o el que se la lio al Deportivo en Soria a finales de mayo con un centro medido desde la esquina para que Regalón hiciese el primer tanto de los sorianos -terminaron ganando 2-1- y que de este modo dejaban en suspenso por unos días el ascenso de los de Fernando Vázquez.
Los dos pases de gol que entregó ayer Julio Álvarez aumentan su cuenta hasta los siete en los 18 partidos que ha disputado -se perdió el arranque de la competición por una lesión-. Además, ha anotado cinco goles. Y si sigue este nivel de rendimiento, hará méritos suficientes como para presentar su candidatura para la reelección al nombre más destacado de Segunda, una división que durante estos año ha demostrado con creces, se le queda pequeña.
En notable progresión
Con los últimos triunfos, los de Anquela se asoman a la parte alta de la clasificación. Ya están octavos a siete puntos del playoff, de la zona que cierra el Zaragoza con 41. La progresión del conjunto de Soria es clara y si se mantiene en la misma línea en lo que resta de liga puede que llegue a optar a regresar a Primera, la categoría que abandonó en la campaña 2008/09.