Entrevista | Carmen Guillén de Fariña De origen gallego, es la segunda responsable de la escuela pública de Nueva York. Bajo su batuta estudian un millón de alumnos de entre 4 y 21 años en 1.300 centros educativos
06 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Nació en Brooklyn (1943) pero habla un español perfecto. Es la segunda de abordo de la concejalía de Educación del Ayuntamiento de Nueva York, pero tiene muy presente la formación española, en particular la coruñesa, sobre todo porque su padre era de Sada y su madre de Vilaboa. Desde hace tres años, es la segunda máxima responsable de las 1.300 escuelas públicas de la ciudad norteamericana. Una cifra de vértigo que casi logra olvidar durante sus vacaciones en el municipio coruñés de Sada. -¿Qué aporta una mujer con ascendencia española a la educación neoyorquina? -Quiero que haya más escuelas en las que se enseñe español. Allí no es habitual estudiar una segunda lengua desde pequeño y yo creo que es muy necesario porque es lo que demanda el mercado. -La comunidad hispana es de las más numerosas. ¿Qué relación tienen con ella? -Desde que llegó a la alcaldía Bloomberg ha cambiado mucho la educación -tiene todas las competencias- y uno de sus intereses es que la comunidad hispana conozca la escuela pública y que los padres se interesen por ella, porque muchos creen que sus hijos no deben estar escolarizados. -¿Tienen relación con los profesores gallegos? -Hay muchas maestras gallegas, madrileñas y andaluzas (la mayoría son mujeres) que vienen a trabajar durante unos años y luego regresan a España. -¿Cómo se controla tantos centros y a tantos jóvenes? -Están divididos por diez regiones y estos, a su vez, en distritos. En cada región suele haber 150 escuelas. -¿Cuál es el mayor problema con el que se encuentran? -En algunas hay demasiados alumnos y no hay espacio. -¿Y en cuanto a violencia? -Lo que sale en las películas no es todo verdad. Antes la seguridad la llevaban compañías privadas, Giuliani puso a la policía en los centros y Michael Bloomberg ha ampliado las dotaciones con leyes más estrictas y con escáneres en todos los institutos. Además, los alumnos conflictivos están en las llamadas Impact School, centros especializados para su reinserción social. -¿Es muy diferente el modelo educativo de Nueva York al español? -Nuestro modelo de enseñanza es más participativo. Los alumnos dialogan y escriben más. -¿Cómo afrontan los índices de fracaso escolar? -Los alumnos hacen una especie de reválida desde los diez años. En tercer, quinto, y sexto grado. Al principio hubo protestas, porque se implantó hace dos años, pero ahora se ve que funciona y conseguimos las notas más altas de los últimos diez años. En cuanto vuelva a Nueva York, el alcalde anunciará que para el próximo curso también realizarán ese examen los de séptimo grado.