02 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
Ese trato familiar que le enseñaron sus padres en la trastienda del negocio de alimentación lo lleva César Longo hasta sus últimas consecuencias. El despacho de alcaldía en la casa consistorial de Paderne, más bien parece el salón de su casa. Un televisor preside la dependencia y multitud de recuerdos adornan las estanterías de la estancia. Por no hablar de las más de veinte fotografías que hay: «Todo lo que me traen lo expongo como si esto fuese un museo. Muchos son recuerdos de bodas que se celebraron en el Concello, también fotografías de gente que cumplía cien años o de niños. Es que a la gente le gusta ver que tienes aquí una foto de un familiar suyo. Y a mí también me gusta mantener vivo su recuerdo», confiesa el regidor padernés.