Sin casa por culpa de cinco metros

Una vecina de Oza-Cesuras lleva a la Xunta a juicio por destrozarle una finca en la concentración parcelaria

Loli Fandiño ante su finca «reducida» por la parcelaria.
Loli Fandiño ante su finca «reducida» por la parcelaria.

Oza-Cesuras / La Voz

Loli Fandiño no puede construir una casa donde sus padres lo habían proyectado. A la finca en cuestión le faltan cinco metros, una distancia que se antoja corta pero definitiva para no poder levantar allí un ladrillo sobre otro. La finca se encuentra en Oza-Cesuras, en el lugar de Piñeiro de Vales, casi colindando con el municipio de Curtis. Y Loli y sus padres aseguran que esos cinco metros sí los tienen, pero se han esfumado después de la concentración parcelaria.

Ante la negativa de la Xunta, esta familia con residencia en Coirós ha iniciado una procelosa lucha administrativa contra la Consellería de Medio Rural que espera que concluya el próximo 24 de abril, fecha marcada para el juicio en A Coruña.

La de Loli Fandiño se suma a una larga lista de propietarios de fincas en Galicia que se consideran perjudicados por las concentraciones parcelarias, muchas de las cuales desembocan en los tribunales. «La parcela resultante es completamente inservible dadas sus dimensiones y la colocación de su superficie, jamás reunirá los requisitos de parcela mínima exigible para poder edificar con el detrimento económico que supone», reza el texto que forma parte de un escrito dirigido a la Consellería de Medio Rural. Añaden en el mismo escrito que otras parcelas colindantes crecen y consiguen áreas más regulares mientras la suya queda «en un rectángulo angosto y alargado, completamente inservible y con pérdida grave de superficie». Pero la Consellería consideró que la parcelaria estaba bien hecha.

La propia conselleira de entonces, Rosa Quintana, visitó el municipio en julio del 2014, donde anunció que en Oza-Cesuras se había reducido de forma considerable el número de parcelas tras el proceso de concentración. Ese día repartió los nuevos títulos de propiedad en la parroquia de Filgueira de Barranca, donde la Xunta recibió recientemente un revés judicial. A finales del 2015, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia estimó el recurso interpuesto por un vecino contra una modificación de fincas por la concentración parcelaria en esta zona. De este modo, la Consellería de Medio Rural deberá ahora deshacer el proceso que afecta a varios propietarios que exigían recuperar un camino a una de las fincas.

Esa noticia ha dado esperanzas a Loli y su familia en su empresa contra la Xunta por una finca cuyo nombre, «As Peniñas», no puede resumir mejor los quebraderos de cabeza que les está proporcionando.

Manolo Fandiño, padre de la afectada, muestra los marcos antiguos y los actuales, unos gruesos hierros de obra cerca de los antiguos marcos que sí considera legales. «Son cinco metros», repite este octogenario que pasó media vida en la emigración en el País Vasco. Fue un primo suyo quien le avisó cuando ponían las nuevas referencias en la parcela. Luego llegó una carta a su domicilio de Coirós en la que se les informaba de modificaciones en la finca de As Peniñas. «Pero nós non firmamos nada».

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