«Me están privando del derecho de usar la playa», asegura Alberto Cabanas, después de que, el pasado ocho de julio, no pudiera hacer windsurf en Miño porque «me prohibieron acceder al mar».
Los hechos ocurrieron cuando Cabanas se disponía a acercarse, con su tabla, al agua, «los miembros de la caseta de socorrismo me dijeron que no podía acceder con embarcación alguna», ya que «la playa tiene bandera azul y está prohibido». La bandera azul, no obstante, es solo un distintivo europeo que se concede a las playas que cumplen unos requisitos.
Al exigir el libro de reclamaciones, la empresa privada encargada de gestionar el puesto de socorrismo contestó que «dependen del Ayuntamiento y no sabían que tenían que tenerlo», asegura Cabanas.
El afectado habló con Costas, que «me dio la razón», dice, y le aseguró que, en los últimos años, no hubo cambios en la normativa. Posteriormente, denunció los hechos a la policía, que le afirmó que daría parte al Ayuntamiento, Consellería y Costas para buscar una solución al problema, pero «a estas alturas, nadie se ha puesto en contacto conmigo», sostiene Cabanas.
Según fuentes jurídicas, «el Ayuntamiento puede limitar, pero debe informar», por lo que sería necesaria una «resolución de la alcaldía». Asimismo, la competencia «es de Costas, aunque se delegue en el Concello».
«La playa de Miño no está balizada», añade otro de los afectados, Ramón Muñoz, que intentó acceder el pasado lunes: «Monté la vela delante de ellos, pero cuando me disponía a salir, me dijeron que no podía porque era una orden que provenía del Ayuntamiento».
Sin embargo, los usuarios de embarcaciones, en años anteriores, podían acceder al agua «a regañadientes, pero salíamos por el canal reservado para emergencias» añade Muñoz. Ante estos hechos, las fuentes jurídicas añaden que «el Ayuntamiento debería informar de por qué, ahora, está prohibido ese acceso».