Adolfo Castro, diagnosticado de ELA de Cambre: «Es solo una silla, pero me cambió la vida»

m. otero CULLEREDO / LA VOZ

CULLEREDO

Adolfo Castro y su mujer, Belén, en el Banco Solidario que Agaela gestiona desde Culleredo
Adolfo Castro y su mujer, Belén, en el Banco Solidario que Agaela gestiona desde Culleredo CESAR QUIAN

El banco que gestiona Agaela permite que usuarios tengan a acceso a productos tan caros como una cama articulada, que ronda en el mercado los 1.500 euros

02 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Adolfo Castro acaba de cumplir 71 años. Desde hace dos convive con la ELA, la esclerosis lateral amiotrófica que lo obliga a desplazarse en silla de ruedas. La enfermedad ha cambiado por completo su vida y la de su mujer, Belén. Todo gira en torno a ella. «Tienes que buscar la manera de adaptarte, de seguir adelante, pero ya ves que necesitas muchas cosas», dice Belén señalando la silla de Adolfo. Es su asiento y su vehículo. «Ha sido una donación de otro usuario que ya no la utilizaba. A mí me la ha prestado la asociación. Puede parecer solo eso, una silla, pero me ha cambiado la vida», confiesa Adolfo. Como es eléctrica, con ella este vecino de Cambre puede seguir disfrutando de sus paseos por O Burgo y tener más autonomía en casa. Comprar una nueva es un lujo no apto para todos los bolsillos. «Aquí entran andadores, sillas de ruedas, grúas de transferencia o para el aseo personal, taburetes de baño, colchones antiescaras o camas articuladas, que están en torno a los 1.500 euros. Las grúas parten de los mil como mínimo y las sillas de ruedas basculantes están en torno a los 1.300», indica Victoria Búa, terapeuta ocupacional de Agaela, la Asociación Galega de Esclerose Lateral Amiotrófica.

Más de 600 productos

Esta entidad, que nació en Culleredo para apoyar a pacientes y familias, ha iso expandiéndose por Galicia. En el municipio que la vio nacer tienen un local que alberga su Banco Solidario. Gracias a las donaciones que van haciendo usuarios han conseguido hacerse con un stock con el que dan soporte a quienes les urge una silla o una cama para poder incorporarse. Solo en el 2025 hicieron más de 60 préstamos en Culleredo, 313 en el conjunto de Galicia.

Adolfo Castro con Paula y Victoria, terapeutas de la asociación coruñesa Agaela
Adolfo Castro con Paula y Victoria, terapeutas de la asociación coruñesa Agaela CESAR QUIAN

Entre ellas, la silla de Adolfo. «Es esencial que la gente haga donaciones cuando ya no necesita estos materiales. Un mismo usuario puede necesitar una cama articulada, una silla basculante, una grúa y un taburete para el aseo», enumera Paula Souto, otra de las terapeutas de Agaela. La suma de todos estos productos supone unos gastos no siempre asumibles. «Les das una segunda vida con la que cubres necesidades básicas y vitales de otras personas», recuerda Souto, que insiste: «Estamos aquí, y contamos con 600 materiales adaptados en stock gracias a las donaciones».

Adolfo, cuya enfermedad es neurodegenerativa, está infinitamente agradecido. Él y su mujer. «Siempre que necesitamos algo, nos lo prestan. Son productos muy caros, que no te da la Seguridad Social, y que Adolfo necesita para tener una buena calidad de vida», insiste Belén.

«Con la silla puedo salir de casa, subir las rampas sin cansarme tanto, como cuando iba con muletas o con la silla manual. No tengo que estar sentado todo el día sin moverme, sin tener que estar dependiendo de alguien constantemente», explica Adolfo. El apoyo de Agaela, destacan, va más allá de lo material. «Vamos de la mano de la asociación. Nos sentimos acompañados, ves que no estás solo en esto, en una enfermedad que es tan dura, sabes que tienes a alguien a tu lado», concluyen Belén y Adolfo.