«Antes collíamos ameixas a puñados»

El colectivo denuncia la demora en la regeneración de la ensenada y que las capturas «non dan para vivir»


Oleiros / la voz

No es la más antigua, pero casi. María José Carneiro lleva 37 años faenando en la ría de O Burgo. Y ella, como muchos otros mariscadores de a pie, nunca pensaron que un día saldría del agua con las manos vacías. «Mira, isto é unha miseria. Co que levo non saco hoxe nin 22 euros». Y, efectivamente, después del cribado, sus ganancias no superan los 20 euros. «É que xa non recordo chegar ao cupo (siete kilos de almeja fina por mariscador, otros siete de japónica y diez kilos de berberecho)», explica. Y Carmen, que está con su hija al lado clasificando las capturas, recuerda cómo era, décadas atrás, coger el raño: «¿Antes? Antes collíamos ameixas a puñados. O problema non era collelas, senón carrexalas á terra». Y Beatriz, que lleva desde los 23 en la ría, añade la puntilla: «Es que cuando sales se te cae el mundo al suelo. Porque al final venimos para ganar un duro. Lo que hay es poco y malo», dice.

Renuncias al permex

Los 57 mariscadores que a día de hoy forman parte de la agrupación de a pie están de acuerdo en que la solución sería el dragado de la ría y la apertura de los canales, un proyecto que camina demasiado lento en los despachos de la Moncloa y que, a día de hoy, está en fase de supervisión y valoración de alegaciones. «Mira, é que xa fai dez anos que veu aquela comisión cos deputados europeos visitar a ría. E aínda estamos así», explica María José. «Lo que queremos es que dejen de jugar con nosotros. Yo tengo dos hijos y tres nietos. Y gracias a que mi marido no es mariscador salimos adelante», añade Beatriz. Porque con los diez días de marea de este mes la mayoría apenas sacará para pagar el seguro obligatorio. De hecho, tal y como confirma el presidente de la agrupación de mariscadores de a pie, Andrés Pena, más de uno tuvo que renunciar al permex (el permiso que concede la Xunta para faenar) porque las ganancias ya no le permitían afrontar los pagos de la Seguridad Social, unos 200 euros al mes. Andrés dice que un mariscador con experiencia puede sacarse al mes unos 500 euros. «Y eso ya es mucho», puntualiza. E insiste en que tal y como van las gestiones para regenerar la ría de O Burgo el colectivo está condenado a desaparecer. «Ahora están contestando a las alegaciones. Con esto enredarán un año más... Después tendrán que sacar a licitación el proyecto, sacarlos a exposición pública, adjudicarlo... Vamos, que hasta el 2020 como muy pronto no entrarán las máquinas en la ría», se lamenta. Y con la incógnita de si recibirán compensaciones por la inactividad durante el tiempo de las obras y el resembrado. «Es que estaríamos sin poder trabajar casi tres años. Pero no podríamos sobrevivir sin subvenciones», añade. Ante este panorama, Andrés reconoce que el problema con los furtivos y los ladrones (intentaron entrar en el local donde guardan los aperos) es casi un mal menor.

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