Una vieja deuda pendiente


La ría ya no aguanta más olvidos. Tras años esperpénticos de PP y PSOE incluyendo en los Presupuestos Generales del Estado -siempre en el trámite parlamentario, nunca a priori- una cifra de un millón de euros para iniciar el dragado que nunca se llegaba a ejecutar, la Xunta ha tomado la iniciativa para poner en marcha la regeneración de uno de los ejes potenciales de desarrollo de la comarca. Tras la finalización de la tercera ronda y de la ampliación del aeropuerto, el área metropolitana se queda sin ningún proyecto común capaz de dinamizarla con una inversión de gran volumen.

Los alcaldes ribereños comparten su deseo de aprovechar las oportunidades que ofrece la lámina de agua. Hace meses que comparten el desafío e incluso han apuntado como herramienta de trabajo hacia la EDAR de Bens, en cuyo consejo de administración se sientan todos ellos.

Así, la única manera de saldar la vieja deuda pendiente con la recuperación de la ría de O Burgo pasa por los Presupuestos Generales del Estado. A la voluntad común de recuperar la lámina de agua y su capacidad de generar riqueza hay que sumar el ingrediente más importante: la dotación económica. Y una reserva de la biosfera en torno a la que conviven casi cuatrocientas mil personas ya no puede permitirse un basurero en una zona que ya no puede ser el patio trasero de la comarca, sino que debería ser un eje dinamizador.

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