17 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
Lo que sucede en O Burgo con un basusero incontrolado y promovido por las Administraciones es un ejemplo de cómo las instituciones tienen licencia para incumplir sus propias normas, mientras que el común de los mortales si atraviesa ciertas líneas de las leyes, «el palo» que reciben le puede dejar algo más que tieso. La imagen es de país bananero.