Expropiar una casa a precio de garaje

CULLEREDO

A una familia de O Burgo afectada por las obras del nuevo estadio de Pasarón le valoran su piso de 235 metros cuadrados en 43.442 euros

08 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

La piqueta está ya debajo de la habitación de María Jesús Maquieira y José Martínez Vázquez. Desde su ventana, tienen vista despejada al césped de Pasarón, una vez que la vieja tribuna está derribada y se han reanudado las obras del estadio. Pero el mínimo mal que tiene que soportar esta familia pontevedresa (la pareja vive con sus dos hijos) es ahora mismo el constante ruido de las excavadoras. En poco tiempo, quizá días, deberán abandonar su luminoso piso de 235 metros cuadrados, para el que el Ayuntamiento ya ha levantado acta de ocupación, aunque al parecer, sin que ellos tengan la comunicación oficial. A cambio, sólo les ofrecen algo más de 50.000 euros (43.442 por el piso y 6.858 por su parte del bajo y un trastero, mientras que aseguran que tampoco les han incluido el patio trasero y otro hueco en la zona sur del inmueble).

Hace dos años que conocen tan escasa valoración de la casa donde viven desde hace más de veinte, ubicada en la avenida de A Coruña y en la que durante un tiempo estuvo el cuartel de la antigua Policía Armada. María Jesús la heredó de sus padres y con su marido se trasladaron en los 80 a vivir a la zona por cuestiones de trabajo.

En esta vivienda de nueve habitaciones, salón, cocina y dos baños, se han criado sus dos hijos y durante un tiempo María Jesús tuvo una pequeña peluquería. A lo largo de este tiempo, han hecho múltiples reformas, tanto en el tejado como en lo que se refiere a la instalacción de calefacción o la renovación de su cocina. Son conscientes de que su piso no es de lujo, «pero está bien, es habitable y en esta zona, que está en plena revalorización, se están pagando viviendas a treinta millones de las antiguas pesetas», dice José.

La razón de la escueta propuesta económica que les hacen desde el Concello hay que buscarla, según explica su abogada, en la calificación del terreno donde se asienta su casa en el planeamiento municipal. «La casa se construyó antes de que hubiese planeamiento, y cuando se aprobó, se calificó como zona verde -señala-. Es una zona en la que no se podría volver a construir, pero no deja de resultar peculiar el uso que se le está dando a este suelo. Es un uso público, sí, pero de aquella manera».

Justiprecio

La cuestión es que los afectados han recurrido al Tribunal del Justiprecio, pero la resolución se puede dilatar durante años. Mientras tanto, no han aceptado el pago de los 43.442 euros, que han quedado depositados en Hacienda. El proceso ya es imparable y ayer mismo, el concejal de Patrimonio, José Antonio García Lores, confirmó que la ocupación de la vivienda se hará por vía judicial. «¿Y qué hacemos ahora?», se pregunta María Jesús con la voz entrecortada. «Yo no salgo de mi casa mientras no me garanticen un sitio digno donde vivir», comenta mientras repasa las estancias del lugar «donde hemos hecho nuestra vida». «A nosotros nos están robando unos ladrones de guante blanco a cara descubierta algo que compramos -indica-. Es una injusticia y una humillación. Nosotros pasamos de los 50 años y con ese dinero ¿qué vamos a comprar? ¿por qué nos tenemos que empeñar de por vida?».

Añade que ellos pidieron otra valoración a un arquitecto, que les tasó sus bienes en casi 200.000 euros (el piso en 191.000), pero el precio ofertado siguió sin subir. Durante la negociación con el Ayuntamiento, aseguran que les llegaron a ofrecer permutar su vivienda con un piso ubicado junto al Mercado de Abastos, «que para instalar la cuna de un bebé estaría bien, pero para poco más...». «Después -continúa- nos ofrecieron pagarnos seis meses de alquiler en un piso en Monte Porreiro, pero había que pintarlo y eso ya nos lo descontaban. ¿Y después de los seis meses qué?...»

Aunque recurrieron a una abogada, ésta es consciente de que la situación es irremediable. «Pero lo que tendría que hacer el Ayuntamiento es darles una alternativa de realojo, por lo menos hasta que resuelva el Tribunal del Justiprecio -indica-. No están pidiendo una vivienda de lujo, sino algo que tenga unos mínimos».

María Jesús y José son los únicos propietarios que viven en este inmueble (que cuenta con bajo y dos plantas) de forma habitual, «y los demás no están tan afectados porque aunque también recurran, no viven aquí».

«Incluso creo -dice José- que tampoco les hacía falta nuestra parcela para hacer el campo de fútbol». «No nos negamos -concluye su mujer-a salir de aquí, pero siempre y cuando nos busquen una vivienda, no una pocilga».