Los arqueológos destapan en O Burgo un postigo de la cerca medieval, ocho años después del hallazgo de la cimentación de la entrada de Trabancas en A Ferrería
04 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Ocho años después del hallazgo de la cimentación de la puerta de Trabancas en el paseo de Antonio Odriozola, entre las plazas de A Ferrería y A Peregrina, los arqueólogos acaban de destapar junto a la plaza de O Peirao la segunda de las diez entradas que tenía la ciudad amurallada en el siglo XVI.
Cuando casi daban por rematados los trabajos de excavación propiamente dichos en el yacimiento de O Burgo para su posterior musealización, se encontraron con otra agradable sorpresa. Se trata de un postigo o puerta más pequeña y no principal de la muralla medieval de la villa, pero en esta ocasión aparecieron más que los cimientos.
El postigo conserva el enlosado con las rodaduras marcadas de los carros que hace quinientos años utilizaban este paso para bajar a los peiraos de la zona portuaria de A Moureira. Además, a ambos lados de ese pavimento se aprecian restos del marco donde iban los herrajes de sujeción del antiguo portón.
En base a la documentación histórica existente, esta entrada secundaria de la muralla ha sido identificada por los arqueólogos como el postigo Dagalé o Juan Ruybo, nombre que se correspondería con la toponimia vecinal de la época.
Juan Carlos Castro destacó la importancia de la localización del postigo para completar la documentación in situ del perímetro de la muralla y su estructura, que en esa zona de O Burgo hacía un quiebro o ángulo, recogido en planos antiguos y ahora confirmado.
Los nuevos datos recogidos en esta excavación sobre su trazado coinciden con uno de los planos de finales del siglo XVI que se conserva en el Archivo de Simancas, en concreto el atribuido a Leonardo Turriano y fechado en 1595.
Diez puertas
La muralla medieval tenía cinco puertas principales y otros cinco postigos o puertas secundarias.
Las principales eran la de Santa María (en Arzobispo Malvar), la de Santo Domingo (al lado del Concello), la de Trabancas (en A Ferrería), la de Santa Clara (en la confluencia de Cobián Roffignac con Sarmiento) y la de A Ponte (frente al Puente de O Burgo). La única localizada hasta ahora por los arqueólogos es la de Trabancas, después de descartar supuestos vestigios de la Puerta de Santa Clara
Los postigos estaban todos situados en la parte norte de la ciudad más próxima al río, al final de Arzobispo Malvar, en la plaza de O Peirao y en la calle Sierra. El ahora destapado en el yacimiento de O Burgo es el primero que aparece, aunque hubo indicios de otro, no confirmado, en la calle Sierra.
El último perímetro amurallado de la ciudad abarcaba el casco histórico tal como lo conocemos actualmente. El primitivo se ceñía al entorno de la parroquia de Santa María y sufrió sucesivas ampliaciones hasta mediados del siglo XV. La muralla definitiva se derribo en el XIX y los proyectos de rehabilitación del casco antiguo que se vienen realizando desde hace diez años han permitido seguir la pista de los cimientos de la fortificación medieval en casi toda la su extensión.
El arqueólogo municipal, Juan Carlos Castro, y el director de la excavación, Xurxo Constela, mostraron el hallazgo del postigo a la concejala de Urbanismo y delegada para el centro histórico, Teresa Casal, que ayer visitó las obras de O Burgo.
La edila socialista confirmó que el día 16 se cerrará al público este museo efímero, aunque anunció que en Navidad podría reabrirse para escolares y visitantes en general, y aseguró que los técnicos ya están trabajando seriamente en la convocatoria de un concurso de ideas, restringido a expertos, para la musealización permanente de este yacimiento arqueológico.