Reportaje | Comida entre pupitres El colegio de Fonteculler ofrece, a partir de las ocho, el desayuno a los escolares. Un servicio pionero, subvencionado al 50 por ciento
12 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El menú de ocho de la mañana a nueve y media en el nuevo colegio de Fonteculler es Cola-Cao, zumo, bollería y pan fresco con mantequilla y mermelada. Yago García, 8 años y el niño más pizpireto de los cinco que se sumaron ayer el servicio de desayuno, lo tiene claro. «Es mejor que el de mi casa, allí los desayunos son gigantes», aclara, dejando claro que en la escuela es más fácil calibrar las cantidades. Su compañero de mesa y de lucha, al acabar de comer, es Germán Marrozán. También apuesta por realizar la primera comida en el recinto escolar. Afirma que este colegio «mola» más que al que iba el año pasado, pero echa de menos a los amigos. Comedor Ambos niños coinciden en que no les importa madrugar. También lo tiene claro Lara Brandariz, de 10 años. No es porque el zumo, la leche y las galletas que le ponía a diario su abuela no le gustaran, sino porque su padre la tenía que despertar para llevarla junto a su abuela, donde volvía a dormir un poco, y luego regresaba a por ella para llevarla a clase. «Ahora es mejor», dice. Un padre acompañó ayer a sus dos hijos mientras desayunaban en el centro. Consideró que esta iniciativa libera a los numerosos progenitores que trabajan, y además apuntó que es una buena experiencia para los pequeños, porque «aprenden a comer». El servicio de desayuno comenzó a funcionar el jueves en este centro escolar de reciente creación y es una experiencia pionera, cuyo precio al mes es de 43,47 euros, pero que el Ayuntamiento de Culleredo subvenciona al 50 por ciento, cuestión que agradecen los padres. También se inició el servicio de comedor, que cuesta 80,15 euros al mes, aunque todavía sólo unos 30 de los 84 niños matriculados optan por comer en un centro escolar que no ha sido bautizado, a la espera de que se reúna el consello escolar.