A los alumnos de la escuela taller de Culleredo se les fue la mano. No es que se liasen a porrazos, sino que, a la hora de esculpir las imágenes del cruceiro de Veiga, las dimensiones que le dieron a los santos no parecieron ser del agrado de todos los vecinos.? Tal vez fuese porque los jóvenes habían pensado en iconos femeninos más actuales o porque a la hora de medir no se entendieron bien con la cinta métrica, el caso es que muchos de los residentes de la zona se quejaron de que los pechos de la Virgen eran demasiado voluptuosos, y eso que la santa estaba situada a una altura considerable del suelo. Mientras, justo a sus espaldas, estaba la figura del Cristo, que éste sí seguía todos los cánones de medidas exigidos.? ? Clínica reductora? Como consecuencia de esta disparidad de opiniones, el Ayuntamiento de Culleredo se vio obligado a enviar a la Virgen a una clínica de reducción de busto o, en su defecto, conseguir rebajar unos cuantos centímetros el contorno de la santa.? Los trabajos no fueron nada sencillos, puesto que el cruceiro ya había sido instalado y había que conseguir que la figura no sufriese ningún desperfecto mientras pasaba por el quirófano de los esculpidores. Tras varias pruebas, mediciones y de haber consultado el parecer de los residentes, la nueva imagen se dio por finalizada. ?Y, como no hay mal que por bien no venga, los vecinos de este núcleo cullerdense de Veiga pudieron contemplar dos imágenes muy distintas de la santa por el mismo precio.