Reportaje | Una heroína en apuros La humedad ataca la casa de María Pita en la Ciudad Vieja, inaugurada el pasado mayo, y obliga a colocar aparatos para eliminarla y a retirar varios cuadros
30 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.No hay que tener excesiva agudeza visual para detectar que algo chirría en este dormitorio del siglo XVI que tanto dinero costó recrear. Las mantas, la cama, las velas y la silla casan con la época, pero la magia del pasado la destroza la presencia de un deshumidificador que zumba como una mosca pesada. A María Pita, que tantos rivales tuvo de viva, le siguen saliendo enemigos 360 años después de su fallecimiento en el destierro de Cambre. Ella, que ahuyentó al pirata Drake (cuenta la leyenda), pugna ahora contra la humedad, que ataca su casa-museo de la calle Herrerías, inaugurada con gran pompa por el alcalde el pasado mayo, previa inversión de 1,2 millones de euros. Como el Cid, la Pita tendrá que ganar esta batalla después de muerta. El Ayuntamiento la da como favorita a la victoria, pero, por ahora, va perdiendo. En la tercera planta había tres cuadros. A uno, el gobierno local le dio mucho bombo cuando lo adquirió, pues, dice, es el único que reproduce la imagen real de María Pita. Fue pintado por un autor desconocido en el XVII. En el XX están datados los otros dos, realizados por Isaac Díaz Pardo y Francisco Llorens. Ninguno de los tres está expuesto. Según la versión oficial del Concello, la ausencia de las obras obedece a que se está planificando «una reorganización del contenido museístico para hacer la casa más atractiva». Sin embargo, otros funcionarios municipales ofrecen una perspectiva diferente del asunto. Aseguran que los cuadros se quitaron porque la humedad estaba empezando a dañarlos, y eso que el verano ha sido seco. Esta explicación recibieron también varios de los 13.000 visitantes que han acudido al museo, en concreto, los que preguntaron por el paradero de los cuadros, pues a la vista están los ganchos y las placas identificativas. No hay que ir tan arriba para detectar los daños. En la planta baja funcionan dos deshumidificadores, situados junto a una placa que espera, en el suelo, a que alguien se decida a colgarla de una pared. Hay, ya se ha dicho, otro aparato en la recreación del dormitorio. Un portavoz municipal asegura que la humedad se detectó «en la cubierta y en una bajante» antes de que la obra fuese «recepcionada» por el Concello, por lo que se obligó a la empresa a solucionar el problema, «lo que ya ha hecho». Entonces, ¿qué pintan los deshumidificadores repartidos por la casa?: «Es una medida preventiva». Y también anacrónica.