Con la marcha de César Delgado, a mí se me va gran parte de mi historia gallega
15 feb 2025 . Actualizado a las 14:20 h.Una pena de las más grandes. Con César Delgado a mí se me va gran parte de mi historia gallega, coruñesa, que al final era betanceira cien por cien, aunque yo no lo sabía todavía. Era un Betanzos patanegra, irónico, sentimental, directo, en el que la retranca campaba a sus anchas, así era César. Betanzos por encima de todas las cosas para contar en La Voz lo que para César más que periodismo era pura emoción. Yo iba allí a buscarle a la plaza Hermanos García Naveira y me recibía cada mañana con espíritu de anfitrión. Y de ángel de la guarda. Y de amigo. Y de espíritu fraternal y paternal. Y luego hacíamos las cosas. El Pasatempo será un parque. Y preguntaba cómo está aquello en Coruña, con nombres y apellidos. Y presumía de ser el fotógrafo de La Voz y no solo contar la noticia sino de llegar a ella como algo orgánico.
Con sus fotos puede que se pudiera hacer el mapa del mundo. Claro, el de Betanzos, que para César era más grande que el mundo. El mundo era lo que había alrededor de Betanzos. En todos sus pies de foto debería ir incluido: por amor a Betanzos.
Firmaba de aquella Estudios Blanco pero era César Delgado. Había que estar listo con él. Cosas que ibas aprendiendo de un tipo libre y personalísimo pero comprometido con el ideario colectivo. Cómo no, el de Betanzos. Eran también tiempos de políticos, que él resolvía con la sabiduría de quien cree que el viaje es el camino. Había que ir a ver a Manuel Lagares, y después a Deogracias Romeu, pues se iba. Un accidente mortal en no sé qué carretera, y estaba con la disposición del que sabe que la noticia entre todas las noticias es el todo de un periódico. Que ya él contaba cada poco que su primera fotografía publicada en La Voz había sido hacía tanto... No quería perder ese tren de fotoxornalista, aunque corporativismos solo los merecidos. Eran tiempos de Xosé Castro, César Quian, Eduardo, Kopa... O Moncho Fuentes, con el que hacía conexión entre palabras y futuras imágenes. Y Paco Castiñeiras, tándem indestructible fundamental. O aquella edición Betanzos de La Voz que fue orgullo para ambos. Y como en una alineación, sus contactos para estar vivo en esos años de periodismo que fueron un sueño a agradecer. Tomás García, que también es principal para mí, y otro fan número 1 de Betanzos, que se hizo betancerio como yo. Y Dolores Vázquez, Ana Lorenzo, Alberto Mahía y sus buenos juicios. Y más. «Chamo a César Casal o a Laureano López», si veía poca decisión. Confiaba. En realidad son nombres propios pero es que estaba al tanto de todo. La envolvente que te hacía, le llevaba a él al cariño a todos. A Rosa Domínguez, Ramón Castro, Luis Pousa, Susana Basterretxea, Xurxo Fernández, Rubén Ventureira, Fran Espiñeira, Pablo Portabales... Jugaba para todo el equipo y los quería a todos en el campo. Más que una redacción, éramos una alineación. Y ahí teníamos a César Delgado, el Messi das Mariñas, porque era del Barca, ¡nadie es perfecto!, viendo la jugada de lejos, esperando siempre a que llegara su gran gol. Esta foto la quieren, Pachiño. Siempre la querremos, César.