Secretos revelados de O Pasatempo

Un libro saca a la luz información inédita sobre la historia del parque enciclopédico de Betanzos envuelto aún en misterio y muchas incógnitas

Imagen inédita del estanque, con el pabellón al fondo
Imagen inédita del estanque, con el pabellón al fondo

Betanzos / la voz

Orden en un parque enciclopédico o, al menos, en su historia. Eso es lo que aporta, junto con mucha información y documentación gráfica inédita, el libro El Parque del Pasatiempo de Betanzos, realizado por Ángel Arcay Barral, Yosune Duo Suárez y José Souto Santé, todos miembros de la Asociación de Amigas e Amigos do Parque do Pasatempo. La obra saldrá de la imprenta la próxima semana y ayuda a conocer la vida de los creadores y también los avatares de su principal legado, que pese a su singularidad está falto de estudios al respecto.

Estructurada en dos partes, esta obra de 496 páginas hila el devenir de una obra arquitectónica que arrancó en 1893, de la que falta mucha información y que ha llegado a nuestros días reducida a una séptima parte si se da por válida la estimación de que cuando se finalizó alcanzaba los 90.000 metros cuadrados. Ellos no discuten esa cifra, admiten que la ausencia del archivo personal de la familia complica el poder documentar en su totalidad lo que allí hubo. Sin embargo, ponen su granito de arena incluyendo 110 fichas para catalogar distintas piezas.

Souto, impulsor de un blog desde el 2013 que sacó los colores sobre el estado del parque y sirvió de canalizador de una reivindicación civil para que se recupere este legado de Juan y Jesús García Naveira, admite que la edición del libro espoleó la capacidad de compilación de material que fue llegando a sus manos y les permite dar a conocer elementos nuevos.

Publican un interesante material inédito, como una imagen de Juan García Naveira con su mujer en Os Caneiros, o la fotografía en la que se le ve a él con curas delante de un escudo floral de Betanzos, pero también recogen instantáneas de época más recientes, y que son desconocidas para muchos, como el cartel «Se vende» que la familia de los impulsores colgó en el muro del parque cuando lo pusieron a la venta u otro que pone que se admite escombro, material que se utilizaría para el relleno de los estanques.

La carretera, lo peor

También rescatan imágenes realizadas en 1954 por Isaac Díaz Pardo antes de que la carretera dividiera el parque. Los tres señalan este hecho como el principal mal que provocó la pérdida de la mayor parte del recinto, aunque en la población haya arraigado que el declive fue debido a la Guerra Civil. «O parque chega a 1955 nun estado bastante aceptable, pero os descendentes comezan cada un a tirar polo seu lado, chega a estrada, empezan a levarse pezas e desaparece todo», precisa Arcay, historiador especializado en archivos, que dice que la cronología que hacen permitirá entender mejor el hito que supuso la construcción de O Pasatempo y también comprenderlo mejor. Duo Suárez, licenciada en Bellas Artes y ligada al mundo del audiovisual y la educación artística, aporta con sus ilustraciones luz sobre elementos que se perdieron y precisión a piezas cuyo documento gráfico impide apreciarlas con nitidez. Los tres llegaron por distintas vías a preocuparse por el parque. El coruñés Souto, que es aparejador, se aproximó gracias a una amiga de Betanzos y compañera de profesión que escribió y lo llevó de visita, lo que fue un revulsivo para querer profundizar tras leer la obra El Pasatiempo. El capricho de un indiano, de 1991. El brigantino Arcay asistió a una conferencia que dio Souto en la librería Biblos y se indignó al descubrir el estado del monumento, sumándose a la investigación, al igual que la cambresa Duo, que se implicó tras iniciar un documental sobre O Pasatempo y descubrir todo lo que se había perdido. 

El libro tira de documentación para desvelar cuestiones como que el 90 % de las estatuas del parque son reproducciones de piezas recogidas en los catálogos de empresas de fundición europeas como constató otro investigador de la asociación, Daniel Lucas Teijeiro Mosquera, pero también recoge leyendas, populares aunque infundadas, como que las cuevas estaban conectadas con el exterior o que fueron las monjas que trabajaban la huerta superior las que pidieron que se dinamitase el león para no verle los atributos. «As lendas darían para outro libro», reconoce Souto. «Hai cousas que pensamos que eran lenda, como o de que contrataba parados, e atopamos unha nota de prensa na que se ofrecía a xente sen traballo ir a ao Pasatempo aprender un oficio, ao tempo que se estaban formando nas clases nocturnas que tiña él», explica Arcay, refiriéndose a Juan García Naveira. También descubrieron una nota de prensa de Teruel que indica que los estanques eran navegables y constataron que el parque contó con un zoológico. «Sempre pensamos que era un rumor, mais temos un montón de probas que apuntan que había lobos, monos, o iak que manda Alfonso XIII, e unha cerva», explican con gran profusión de detalles.

Otras, en cambio, como que se ofreció trabajo a parados durante su construcción o que llegó a albergar un zoológico lograron contrastarlas e incluso hallaron en Teruel información periodística que acredita que los estanques eran navegables.

La asociación ha ido recopilando a lo largo de cuatro años parte de sus hallazgos en su revista Casa dos Espellos. Sin embargo, la gran novedad del libro es que es la primera vez que abordan el período desde que el parque pasa a manos municipales, en 1986 .Explican que no se atendieron los intentos del cronista de Betanzos porque no se construyera equipamiento público sobre parte del recinto, aunque presentó un proyecto de restauración y tenía financiación. Citan, sin entrar a valorar, el misterio de la desaparición de las copias de ese informe que no se ha encontrado en el archivo municipal y solo se tiene constancia del documento por lo que publicó el cronista. «Non hai un inventario do que había no parque cando o compran. Hai un documento que o alcalde pide unha valoración da finca sen ter en conta os bens patrimoniais», comenta sorprendido Arcay. Los investigadores apuntan que falta muchas piezas y cuestionan que otras se conserven en ubicaciones erróneas.

Ahora se muestran ahora esperanzados en que la restauración prevista le augure otro futuro a un parque que seguirán investigando. Pretenden con su obra que se abran nuevos caminos que permitan conocer más de los García Naveira y de un parque del que queda aún mucho por descubrir. 

Constatada la simbología masónica

Más allá de sus bodas y que emprendieron tras ella una prolija aventura empresarial, poco se conoce del paso de los hermanos García Naveira por Argentina y los autores no puede precisar si fue allí donde tuvieron contacto con la masonería o ya a su regreso, ya que había varias logias funcionando en la comarca, pero sí creen que hay indicios suficientes para sostener que el parque se construyó siguiendo una narrativa masónica. En El Parque del Pasatiempo de Betanzos se reproduce un escudo claramente masón, ya desaparecido, pero en el recinto había muchas más obras de este tipo y Arcay estima que incluso la disposición de abajo arriba, con cavernas y terrazas, podrían simbolizar los distintos grados de la masonería, desde lo más oscuro a los más luminoso. Como dato curioso, muchos fueron destruidos durante la dictadura, mientras dejaron otros claramente republicanos.

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