Edificio con vistas a unas tuyas

Toni Silva BETANZOS / LA VOZ

BETANZOS

CÉSAR DELGADO

Una comunidad de Betanzos vive taponada por el muro vegetal de un vecino

26 jul 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuando David se instaló hace una década en su actual vivienda de Betanzos podía contemplar la otra orilla del Mandeo desde el sofá de su salón. Hoy en cambio, las únicas vistas que le brindan las ventanas es una enorme mancha verde que ha crecido ante la fachada de este edificio próximo al barrio judío. Su problema es compartido por todos los vecinos con ventanas al norte. Pero en el caso de David, presidente de la comunidad, se agrava al vivir en el piso con menos altura. «Tenemos que gastar mucho en electricidad, estas tuyas impiden el paso de la luz», explica sobre un problema que se ha agravado especialmente desde hace tres años. «Tuyas las hubo siempre, pero como ahora nunca». Con dos niños pequeños en su hogar, a David Couceiro también le preocupa la amplia familia de insectos que asoman a sus ventanas. «Aunque a veces el calor se hace insoportable, tenemos que cerrar las ventanas porque entran moscas y bichos de todo tipo», explica. De este modo, los vecinos han llamado de forma reiterada a las puertas del Concello de Betanzos pidiéndole que inste al vecino -propietario de una casa particular con finca-, para que tale las tuyas hasta dejarlas a una altura convencional. Este mismo año, el Boletín Oficinal de la Provincia puso por escrito la limpieza de la zona, pero si bien solo la maleza. Porque desde el Ayuntamiento matizan que la base de las plantas respeta las medidas exigidas con respecto al edificio. «Hai máis de seis metros entre o pe das plantas e o inmoble», explica el concejal Antonio Vázquez, quien invita a los vecinos a recurrir a la vía judicial al coincidir en que la altura de las tuyas sí son sospechosas de ilegalidad, pero donde el Concello, dice, no puede intervenir. «Outra cousa é que tamén hai maleza que está obrigado a eliminar, e nesa parte si que entra o Concello», explica el concejal, quien reconoce que aún no se ha conseguido notificar la orden al propietario.

«Estará plantado a seis metros de mi casa -replica David-, pero yo con mi brazo lo toco desde la ventana».