SERENADO hasta donde cabe, pretendo discurrir sobre el accidente que se cobró la vida de dos jóvenes en Betanzos. Comparto la certera columna de César Casal «Todos somos responsables». Es la hora de la compasión. También es tiempo de reflexión. De ésta surgen preguntas: ¿Por qué se comportan así algunos jóvenes? ¿Quién es responsable? Existe una responsabilidad personal derivada de la indeclinable libertad humana. El joven no debe eludirla. Pero la juventud es hija de su tiempo. Un tiempo diseñado por los adultos. Padres, profesores, políticos y medios de comunicación son cuatro columnas que conforman el ámbito en el que se integran los jóvenes. Quiero detenerme en la última y denunciar la irresponsabilidad de ciertos anuncios dirigidos a ellos. Mencionaré tres, pero podrían ser treinta. Una bebida alcohólica dice: «Si te da miedo volver a casa de noche, vuelve de día». ¡Para qué quieren más! Se trivializa un grave problema de ocio. Antes era la madrugada. Hoy el regreso se hace a la mañana del día siguiente. A las ocho, hay mucha noche detrás que hace peligrosa la vuelta: reyertas, robos, lesiones, comas etílicos, accidentes, son consecuencia de un cuerpo que no es capaz de responder de sus actos. Otra bebida adoctrina: «Ya dormirás cuando te mueras». Lo trágico es que algunos duermen antes de lo que creían. Una marca de coches afirma: «Los jóvenes de hoy lo tienen todo. Si todavía quedan jóvenes sin todo es porque quieren». Mensaje pernicioso para fomentar una juventud hastiada y vacía de un consumo sin límites. Se me dirá: no dramatice. Lo cierto es que el drama lo pone la vida. Y cuando se trunca... sus padres, su novia/o y sus amigos se quedan sin él. Y esa vida ahora inerte que se quedó en el camino nos pertenecía. Por ello, todos debemos cuidarla.