Los más marchosos de Loureda

La Voz

ARTEIXO

Cualquier excusa es buena para que Carmen y Ramón se echen un baile. Desde que se conocieron hace 56 en las fiestas de Santiago Apóstol de Arteixo no han dejado de mover el esqueleto y no se pierden una verbena, desde Carballo a Mesón do Vento

13 mar 2015 . Actualizado a las 13:54 h.

Son el alma de cualquier evento y es que desprenden alegría por todas partes

Carmen y Ramón se atreven a bailar un pasodoble en el salón de su casa. A la derecha, la pareja en las fiestas de Arteixo de 1965.

[Susana Acosta] Él es Ramón y ella Carmen. Tienen 71 años y viven en Loureda. Cualquier excusa es buena para que este matrimonio tan bien avenido se eche un baile. Y es que desde la primera vez que se vieron no han dejado de mover el esqueleto. Ya llovió desde entonces. Hace la friolera de 56 años y, como no podía ser de otro modo, se conocieron en la verbena de las fiestas de Santiago Apóstol de Arteixo: «Eu son de Morás e cheguei ao baile decidido a buscar moza. Entonces o baile era na estrada que está diante do Concello. Unha amiga miña levoume para un grupo de rapazas que eran moi elegantes, guapas, ben vestidas e cunhas melenas largas... pero a vin a ela [por Carmen] bailar soa na pista e ao día seguinte xa fun onda ela. Espereina na chegada do baile. Vina máis económica, máis adaptada a min cas outras», bromea Ramón Castro, que entonces tenía una percha que ya le gustaría a muchos: «Eu cando o vin tan alto e tan guapo. Parecía Gregory Peck», comenta entre risas Carmen Amado y lo suscribe esta que les escribe.

Y desde entonces no dejaron de bailar: «Tivemos un parón para criar aos fillos pero despois collemos velocidade. Bailamos seguido diante da orquestra porque o que nos gusta é a música en directo, nada de enlatado. No inverno imos aos bailes de maiores pero a partir da Pascua comezamos a tempada de verbenas e recorrémolas todas. Xa nos coñecen dende Carballo a Betanzos. Agora no inverno gústanos ir a unha discoteca que hai en Mesón de Vento, que se chama Josfer, porque van tocar alí orquestras», indica Ramón.

Y es que si hay algo que no entiende esta pareja de bailarines es que la gente vaya a las verbenas y se queden parados: «Eu chámolle os paparotis porque quédanse alí mirando. Nós xa imos para diante da orquestra porque ademáis alí hai máis espazo para bailar. E aguantamos ata que o grupo de o descanso. Se hai dúas orquestras, esperamos ao descanso da segunda e despois marchamos para casa. Temos chegado a unha ou as dúas da mañá», dice Ramón.

Pero antes de acudir a una verbena es necesario realizar un ritual previo. «Hai que ir ben amañado», como bien explica Carmen que cuando su marido no está confiesa que a Ramón, la pasión por la música le viene desde siempre, pero que el baile es más su especialidad: «A el gustaríalle ser músico pero non tivo a oportunidade. A bailarina son eu. Ás veces, gustaríame que el fora un pouco máis movido e aínda non me da a talla», comenta Carmen entre risas, mientras confiesa orgullosa que fue elegida Miss Marchosa en Melide. Y es que cualquier excusa es buena para que esta simpática pareja se eche un baile. Hasta el simple gesto de salir retratados en una foto, les sirvió de pretexto para echarse un pasodoble como Dios manda. Lo dicho, unos fenómenos.

«A bailarina son eu. Ás veces gustaríame que el fora un pouco máis movido»