Hondo pesar por la muerte de Fernando García Abuín, que fue abogado del Estado, concejal de A Coruña, parlamentario gallego y diputado en el Congreso
28 may 2026 . Actualizado a las 23:37 h.No resulta fácil de resumir una despedida cuando una vida es intensamente vivida. La de Fernando García Agudín fue un compendio de coherencia y de honestidad y así fue como la vivió. Fernando fue ante todo y sobre todo un abogado que dedicó toda su carrera al servicio público como Abogado del Estado; era jurista de la mañana a la noche y bajo esos parámetros analizaba la realidad. Su visión humanista y cristiana de la vida le llevó a hacer de su paso por este mundo un permanente compromiso con la sociedad; compromiso que le condujo a trabajar arduamente por el advenimiento del régimen democrático del que ahora todos disfrutamos.
Su participación en la Junta Democrática representando a Galicia con esa retirada de pasaporte por parte de las autoridades franquistas, su trabajo como concejal en el Ayuntamiento coruñés, su paso por el Parlamento de Galicia en su primera legislatura o por el Congreso de los Diputados en aquel lejano año de 1982; y así hasta su retirada de la política activa tras su dimisión de la presidencia de Coalición Galega, cerrando un ciclo guiado siempre por su dedicación a Galicia y a la recuperación de las libertades políticas.
Fue una de esas muchas personas valientes a las que les debemos el tránsito hacia la recuperación de nuestras libertades. Era difícil, por no decir imposible, encontrar a alguien que hablase mal de Fernando; a todos recibía, a todos atendía y en todos aplicaba, con su modestia habitual, sus vastos conocimientos jurídicos. Se dedicó al servicio público hasta su jubilación, y después canalizó su inagotable energía y lucidez mental a continuar su vida de jurista iluminando a la siguiente generación de profesionales, que bastante teníamos con intentar imitarle.
Fue Fernando un hombre intelectualmente generoso, de esas personas que convierten en escuela la conversación; dotado de un verbo rápido y preciso que cosía las palabras con un hilo invisible de ironía antes de dispararlas. Se nos ha ido un buen hombre, uno de esos hombres sencillos que con sencillos gestos hacen que las cosas cambien. Por todo eso y por tanto más, te echaremos de menos, maestro. Tus compañeros en el despacho García Agudín & Arangüena, Abogados.