La marcha recorrió el tramo entre el Obelisco y la plaza de Tabacos, donde se leyó el manifiesto del 8M: «O feminismo non é unha moda, é un movemento histórico»
08 mar 2026 . Actualizado a las 20:34 h.El violeta es un estado de ánimo perenne que explosiona cada año en días como este domingo. A Coruña se pintó de este color por toda la ciudad y exhibió su mensaje entre el Obelisco y la plaza de Tabacos. No es fácil determinar una cifra de asistencia, pero basta decir que cuando la cabecera entraba en su destino, todavía se exhibían pancartas a la altura de los Cantones. Fuentes del Concello calcularon unas 6.000 personas. No pudo ser una marcha más intergeneracional, y con una destacada presencia de jóvenes, también chicos, muchos varones que cada vez se suman más a esta reivindicación que divisa horizontes de amenaza.
«Feminismo para transformar o mundo» era la pancarta que presidía la marcha, organizada por la Plataforma Feminista Galega y A Marcha Mundial das Mulleres. Pero todo el recorrido estaba salpicado de pequeños mensajes contra el machismo, carteles grandes o pequeños que pedían que la vergüenza cambie de bando, que si te quieren bonita tú te quieras poderosa, que no haya un paso atrás en materia de igualdad, o el que portaba una pequeña: «Mundo escucha, niña en lucha». De nuevo, la imagen de Rosalía teñida de violeta se repetía como icono de esta fiesta del 8M, para el que las organizadoras exigen su defensa los 365 días del año.
Y pese a las numerosas siglas de sindicatos y partidos, se puede hablar de una marcha única, lo que da más fortaleza al mensaje enviado desde A Coruña. «Nos alegramos mucho de que sea una manifestación unitaria, es un momento para estar unidas y evitar imágenes de separación como en el 25N», indicó María García, una vecina de la ciudad. La marcha también presentó proclamas contra la situación bélica actual dirigida por Estados Unidos. «Estamos loitando polos dereitos das mulleres e alzando a voz contra os abusos dos mandatarios», señaló Pablo, quien se desplazó con su familia desde Oleiros.
Entre los asistentes hubo un pequeño homenaje a un referente feminista como la cantante Mari Trini, de quien modificaron una de sus populares canciones que fue coreada durante el recorrido: «Eu non esa que VOX imaxina / unha criadiña que fai a comida / que serve a mesa e frega a louza. / Esa muller non, meu / esa non son eu».
Una vez en la plaza de Tabacos, sobre un escenario se dio lectura al manifiesto a cargo de María Vázquez, Sara Romero, Tensi Álvarez y Silvia Seixas. «Estamos aquí porque a igualdade segue sendo unha promesa incumprida (...). As mulleres concentrámonos nos sectores máis precarizados e seguimos asumindo o sostemento dos fogares e das redes comunitarias», indicaron antes de exigir una corresponsabilidad real, así como un sistema público y comunitario de cuidados.
«Estamos aquí porque a violencia machista non cesa. Porque cada agresión, cada asasinato, cada abuso dixital nos lembra que a liberdade das mulleres segue estando en disputa», leyeron desde el escenario.«O feminismo non é unha moda, é un movemento histórico, plural e transformador. É xustiza social, democracia real, revolución, porque cuestiona as raíces dun sistema que destrúe a vida», concluyeron.
Mientras la gente se retiraba, sonaba por la megafonía una canción de Sés. «Camiñar cos pés no chan, negar deuses asasinos...»