Iagoba Fanlo y Juan Carlos Garbayo ofrecieron en el Teatro Rosalía un concierto para chelo y piano en el marco de la programación de la Sociedad Filarmónica
14 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La Sociedad Filarmónica presentó un programa para chelo y piano a cargo de Iagoba Fanlo y Juan Carlos Garbayo, haciendo convivir repertorio icónico del mundo camerístico con una obra contemporánea.
No es frecuente escuchar las variaciones que sobre el dúo de Pamina y Papageno en Die Zauberflöte de Mozart compuso Ludwig van Beethoven. La obra constituye un duelo de diálogo entre los dos instrumentos. Si al chelo de Fanlo le costó algunos compases terminar de templarse (siempre sonó mejor desde el centro hacia el grave), Garbayo destacó al piano desde un primer momento, y la lectura dio a la obra sabor romántico.
Esquisses, de Antonio Garamendi (joven autor que ha desarrollado gran parte de su carrera en el audiovisual), posee marcada belleza melódica y contrastada intensidad rítmica. Fanlo y Garbayo dieron una versión de agradable escucha, creciendo conforme se entregaron al lirismo de sus últimas secciones. Fue canónica y elegante (susceptible de un punto extra de sabor de arrabal) Le Grand Tango, de Piazzolla, que cerró la primera parte. Aquí, el piano de Garbayo sirvió de empuje y apoyo para que el chelo de Fanlo se soltase progresivamente, conduciendo a un final vibrante.
La segunda parte la ocupó la Sonata opus 19, de Rachmaninov, la mejor interpretación de la noche. Con sonoridad cómplice (se notó una mejoría ostensible en el sonido del chelo), capaz de aunar aliento lírico y carácter. Ya al final del Allegro moderato se vio que palpitaba aliento romántico; y el Allegro scherzando destacó por su contraste entre tensión y lirismo. Con todo, fue en los dos movimientos finales donde se escuchó lo mejor: Garbayo introdujo muy bien el Andante central y el chelo de Fanlo cantó con gusto la melodía. El Allegro mosso final se benefició de la buena temperatura del movimiento anterior hacia un crescendo final progresivo bien planteado. Estupenda versión.
Concierto largo e interesante, que culminó en un Rachmaninov estupendo. La sensación final fue de buen sabor de boca. No hubo propina pese a la calurosa respuesta del público.