El momento más esperado de las Navidades para muchos coruñeses volvió a estar pasado por agua. Aún así, 125.000 niños y mayores siguieron la comitiva más astronómica que se recuerda
05 ene 2026 . Actualizado a las 21:04 h.Están la inteligencia artificial, Papá Noel —al que cada vez más niños españoles conocen como Santa Claus— colonizando hogares y los churros perdiendo terreno frente a los takis. Y aún así, la ilusión por ver pasear a Melchor, Gaspar y Baltasar la tarde del 5 de enero por las calles de A Coruña sigue intacta entre los más pequeños.
El ambiente que se vivió este lunes al comienzo de un recorrido que esta vez parte de la calle Revolución Francesa, en Vioño, da muestra de que nadie quiere perderse esta tradición. Aunque la lluvia comenzó a hacer acto de presencia minutos antes del evento, pocos han sido los que se quedaron en casa. De algo ha tenido que servir el callo que hemos sacado los coruñeses estos últimos meses pasados por agua. Así que la cabalgata más astronómica que se recuerda, que homenajea el eclipse que podrá verse desde la ciudad el próximo 12 de agosto, inició su trayecto tras un ligero retraso de 20 minutos. Salió sobre las 17.50 horas.
En este punto decenas de niños con sus familias saludaban a sus Majestades y recogían los primeros caramelos blandos que la comitiva lanzaba desde las 13 carrozas. Allí se encontraba también la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, que también quiso estar con los Reyes y con los más pequeños, que son los protagonistas de la jornada. El recorrido continúa por la ronda de Outeiro dirección a Cuatro Caminos.
La gente se colocó estratégicamente en las zonas de contenedores «porque rebotan los caramelos» y los niños se quedaron impresionados con el trenecito de la patrulla canina. Tampoco faltaron los cánticos como el de «esos policías que tiren chucherías».
Desde Os Mallos, una comitiva de diez carrozas, encabezadas por las tres principales, que llevan a Melchor, Gaspar, Baltasar y sus pajes, se paseó en medio de un ambiente festivo —esta vez, la música de un disyóquey ayudó a animar al numeroso público— por la ronda de Outeiro hasta llegar a Pérez Ardá, donde también se encontraba uno de los puntos accesibles.
En esta calle, un hervidero por acoger a quienes apuraban las últimas compras, se encontraban los mellizos Marco y Marina Anaya. Con 11 años, no fallan a esta cita, y siguen igual de nerviosos que la primera vez que saludaron a los Reyes, sobre todo a Baltasar, su favorito. «Hoy no voy a dormir mucho, estoy muy emocionada. Primero pedí un viaje a Tenerife, pero al final prefiero un libro, un juego de mesa y un funko». Su hermano cuenta el menú que dejará esta noche a sus Majestades: «Galletas Chiquilín para los reyes, y agua para los camellos».
La lluvia de 7,5 toneladas de caramelos —blandos, para evitar posibles lesiones— llegó hasta la plaza de A Palloza. A lo largo del paseo podía verse cómo los niños se interesaban por las tres carrozas inspiradas en el eclipse solar, un fenómeno único que se ha escogido como recurso este año para contar cómo los Reyes pudieron realizar su viaje gracias a la estrella de Oriente.
A Matilda Fontao le gustan estas carrozas, pero asiste a la cabalgata para camelarse a sus Majestades y que le dejen en casa «un dron, una maleta del espacio y unos muñecos de Sonic». Rafael diría que esta es «su gran noche», pero esta niña de 5 años ni conoce al cantante ni le interesa. Solo sabe que es su «favorita del año» y que lleva semanas nerviosa.
Los 4,4 kilómetros de recorrido acogieron a unas 125.000 personas, según fuentes municipales, concentrándose la mayoría de familias en las zonas más céntricas por las que pasó la cabalgata, que acabó, como es tradicional, en María Pita. Además, este año el recorrido contó con un contratiempo: las obras de los Cantones, que impidieron que se aglutinase gente en el tramo que va de Entrexardíns al Teatro Colón.
La zona de la Marina fue una verdadera fiesta y, quizás, donde más lucieron los trajes de sus majestades, los pajes reales y los 500 figurantes que participaron en la comitiva. Esperando caramelos en esta zona se encontraba Catalina Iglesias, de 6 años, junto a su familia. La pequeña también tiene devoción por Baltasar, y está ansiosa por comprobar si los Reyes finalmente han cumplido los deseos de su carta: «un Perplexus y un pijama de Las guerreras K-pop».
Melchor, el rey favorito de los coruñeses por segundo año consecutivo
Incluso los acérrimos fans de Gaspar y Baltasar prefirieron el año pasado a Melchor. Su parecido razonable con el deportivista Lucas Pérez, ídolo para coruñeses de todas las edades, conquistó a todos los asistentes. Volvió a ocurrir en esta ocasión entre quienes ya peinan canas, pues este rey de barba blanca les recordaba en los gestos a un conocido hostelero de la ciudad.
Fue precisamente este mago quien se dirigió a una plaza de María Pita hasta los topes cuando sus majestades salieron a saludar desde el balcón de Alcaldía. Habló precisamente para los más pequeños, recordándoles que durante todo el año los Reyes están «pendentes das vosas trasnadas», pero también de las «mostras de bondade» que tienen los niños con sus familias y amigos a lo largo de todo el año. «Sabemos que os nenos da Coruña sempre están dispostos a axudar, por iso sempre que pasamos por esta cidade facémolo cos nosos sacos a rebordar de agasallos».