En su primer proyecto en España, parece tener los mimbres necesarios para dar un giro de timón a la OSG
15 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.La apuesta por el colombiano Juan Antonio Cuéllar como nuevo gerente del Consorcio para la Promoción de la Música (y, por ende, de la Sinfónica de Galicia) suena a claros aires de renovación en el conjunto gallego. Su perfil quizá sea el más ecléctico de cuantos hayan gestionado la OSG hasta la fecha. Su carrera de varias décadas, desarrollada sobre todo en América Latina, abarca importantes hitos no solo en el terreno artístico (su obra va de lo sacro hasta el pop, incluyendo desde nominaciones al Grammy hasta una obra sacra preparada expresamente para la visita del Papa Francisco a Colombia) sino también en el campo de la gestión cultural (su labor al frente de la Orquesta Nacional de Colombia contribuyó a impulsar el auge internacional de la institución en estos últimos años e incluso su repercusión mediática, tras el Grammy otorgado al álbum Niche sinfónico) y hasta en el ámbito docente y formativo (decano de la Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Javeriana entre el 2002 y el 2008, impartiendo clases en el departamento de Música hasta el 2020).
Un vistazo rápido a su currículum nos muestra a un hombre de amplia, sólida y variada formación; con un marcado gusto por la tradición (tanto en su estilo compositivo como en las líneas de programación) pero que nunca ha perdido de vista las oportunidades de acercar la música clásica al gran público, hermanándola con lo popular.
Dado que el Consorcio para la Promoción de la Música no está formado únicamente por la Sinfónica de Galicia, cabe señalar que el perfil de Cuéllar (que ha sabido destacar en distintos ámbitos del sector artístico y cultural) parece especialmente idóneo para tomar todos los brazos del Consorcio como partes de un todo, impulsando el diálogo entre las áreas para ofrecer el mayor rendimiento de la institución.
En su primer proyecto en España, parece tener los mimbres necesarios para dar un giro de timón a la OSG. No en vano, Cuéllar prevé desde trabajar la expansión audiovisual del conjunto como línea potencial de financiación hasta recuperar las giras internacionales tan necesarias para la repercusión de la orquesta fuera de nuestras fronteras; o un programa que impulse la difusión de la música sinfónica en el ámbito educativo, en un diálogo necesario entre la OSG y la Escuela de Música, campo quizá no del todo explorado hasta la fecha.
Desde luego, Cuéllar posee experiencia y medios para impulsar al Consorcio y a la Sinfónica de Galicia hacia una expansión que debe producirse sin prisa pero sin pausa. Podrá parecer una apuesta sorprendente por inesperada; pero hay motivos más que suficientes como para considerarla ilusionante.