Manuel Granda Díaz, maestro de profesión y de vida

Francisco Granda

A CORUÑA

cedida

El fundador de la academia y del Colegio Cervantes falleció el pasado enero en A Coruña a los 82 años de edad

20 feb 2022 . Actualizado a las 10:33 h.

Originario de Asturias (Agüera, 1940), su patria querida, y de la que siempre presumía y ejercía. Maestro de profesión, maestro de vida y maestro de maestros. Pocas personas he conocido con una capacidad de trabajo y constancia como la de don Manuel Granda Díaz, dedicado a los suyos, todos los que él acogía bajo su enseñanza, su colegio de vida, de valores y de saber hacer.

Fue huérfano de padre cuando tenía 6 años y estudiaba en los Salesianos, hecho que le infundió la fuerza necesaria para ser un trabajador infatigable durante toda su vida hasta hace escasos dos meses… Entusiasta, emprendedor, fundador del Colegio Cervantes y Academia Cervantes en A Coruña, tenaz, constante, optimista, agradecido, y gran relaciones públicas, son algunos de los adjetivos que definían a don Manuel. Como todas las personas inteligentes, tenía un toque de despiste que lo hacía entrañable. Siempre estaba pensando y pensando, lo que le hacía muchas veces estar más en sus pensamientos que en la tierra. Pero siempre atento a las aportaciones de los demás y leal a su círculo de confianza.

Conocía perfectamente el valor del trabajo, que tanto ha transmitido a sus hijos y a su esposa, trabajando sábados, domingos y festivos en el despacho de su casa, su lugar preferido de la vivienda, y sabía apreciar, respetar y valorar el esfuerzo de los demás. Comprensivo pero exigente, lo único que podía con él y con su paciencia era la indolencia de los demás, no comprendía esta actitud, porque esa palabra no existía en su diccionario de la vida.

Amigo de sus amigos, sus amigos de siempre, de toda la vida y enamorado de su mujer y del fútbol, sus dos grandes amores. Su mujer, compañera leal, apoyo constante en el trabajo y en la familia, y tratando siempre de ser la perfecta madre, suegra, nuera y abuela. Su fútbol, técnico y elegante, lo entregó a varios equipos, tanto de fútbol como de fútbol sala, y transmitió su amor por este deporte a todos aquellos niños que empezaban en las categorías inferiores del Orillamar, club del que fue vicepresidente durante muchos años y al cual se sentía profundamente unido.

Don Manuel, donde quiera que ahora estés, los que contigo descansen estarán bien. Aquí abajo has dejado un vacío que solo se podrá llenar en parte, con lo que nos enseñaste a los que coincidimos contigo en el colegio de la vida. Se te echará de menos. ¡Hasta siempre!

Descansa en paz, te lo has ganado.