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Volando vamos a la normalidad

Javier Becerra
Javier Becerra CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

ANGEL MANSO

Llevamos tanto tiempo encogiendo nuestra vida que lo que otrora resultaba normal se convierte en excepcional

15 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Llevamos tanto tiempo encogiendo nuestra vida que lo que otrora resultaba normal se convierte en excepcional. El pasado sábado me tropecé con ello. Entre que empezaba un fin de semana largo con puente adjunto, se celebraba el Rosario y hacía buen tiempo, la ciudad estaba tan abarrotada que parecía que estuviéramos en la semana grande de las fiestas en un agosto anterior a 2020. Se notaba en la calles, atiborradas de gente de aquí y de allá, con las ruedas de las maletas girando sobre el firme de las calles peatonales y gente tomando copas en la zona de la Marina y Riego de Agua, ¡a las siete y media! con la misma actitud que si fueran las tres de la mañana. También un montón de gente joven modernísima, de esa que con sus pintas y su actitud te hace sentir mayor y plantearte si esta es realmente tu ciudad.

Menos mal que en San Andrés la Garufa Devil Blues Band recordaba que nos encontrábamos en casa, con swing, boleros y canción francesa. Un lujo coruñés que, por primera vez en muchísimo tiempo, podíamos ¡ver de pie! Un poco extrañados, mirándonos los unos a los otros, como preguntándonos si al fin se podía levantar el culo del asiento para menearlo un poco. Pero la sensación total de libertad llegaría un poco después. Tras cenar (cosa complicada porque estaba todo petado), había que volver a los conciertos, que tocaba Kiko Veneno. A lo grande, con banda y su repertorio maravilloso acariciando a la audiencia. Cuando honró a Camarón, cantando eso de «volando voy», el público se vino arriba contestando «volando vengo» con la mano levantada, la garganta en erupción y la cintura suelta. Algo que no sentíamos desde hace mucho. Algo que sienta de maravilla y nos hace volar hacia la normalidad.