Comercios y negocios reabren hoy con la esperanza de recuperar normalidad e ingresos. Todos incorporan medidas de seguridad: «Tengo que dejar el calzado en cuarentena 48 horas», explica un zapatero
11 may 2020 . Actualizado a las 12:50 h.«No va a ser igual, pero peor es estar en casa». Así resumía ayer Gonzalo Gallego sus expectativas para el primer día de apertura normalizada al público de su negocio. Dirige, con su hermana Silvia, uno de los que tiene mucha historia, la heladería La Ibi, en la Marina. Ayer, víspera de la entrada en la fase 1 de la desescalada, se afanaban en dar los últimos retoques al local, donde han delimitado un circuito de entrada y salida para mantener las distancias, comprado una máquina de ozono para desinfectar, han colocado un dispensador de gel con un expresivo letrero de «¡Qué alegría! Bienvenido de nuevo!» y hasta un código QR para acceder a la carta y evitar contacto con el papel. Todo eso, y, a mayores, el entusiasmo para tratar de ir subiendo peldaños que ayuden a recuperarse del golpe económico del coronavirus.
«Por ahora estaremos nosotros dos, a ver cómo va, pero nuestra idea es recuperar a los tres empleados, que son como de la familia», explica Gonzalo mientras Silvia limpia y comienza a colocar las 24 variedades que ofertan, además de los zumos, los gofres, las crepes... «Todo materia prima de primera», insisten sobre el cariño puesto en un trabajo que también se ha reinventado en estos días de encierro. «Antes del día de la madre empezamos a hacer entregas a domicilio, no teníamos nada que perder y dijimos, ‘vamos a probar, al menos a ver si cubrimos algunos gastos’». La experiencia resultó, de modo que «lo vamos a mantener al menos dos días a la semana», señala Gonzalo. «Poco a poco, a ver si se empieza a ver movimiento, será bueno para todos», valora Silvia.
«Echaba de menos trabajar»
Cerca, en la calle Real, una sonrisa de oreja a oreja saluda tras el escaparate de Natural World, una tienda de bolsos, zapatos, complementos «orgánicos y hechos en España, en La Rioja», enfatiza Isabel Velasco. Lleva poco más de un año contratada y ha salido del ERTE para la reapertura de hoy. «Con alegría, la verdad que sí, lo comentaba con mi compañera, yo ya echaba de menos trabajar», explicaba entre cajas y cargada, sobre todo, de «mucha ilusión porque todo vuelva a la normalidad».
«El covid mandó parar cuando mi tienda estaba en su mejor momento»
En la Avenida da Concordia lleva casi dos décadas Muebles Freire, dirigida por Víctor Freire, otra víctima económica del coronavirus. «El covid mandó parar cuando mi tienda estaba en su mejor momento, acababa de hacer una promoción de publicidad que me estaba trayendo muchos clientes pero hubo que cerrar», lamenta Víctor, quien hoy abrirá sus puertas a las nueve y media de la mañana, con ilusión y, al mismo tiempo, con pocas expectativas. «Si acaso algún colchón, pero el mío no es un sector esencial, tardaremos en recuperar aquel ritmo», lamenta.
«Espero que vaya bien, que la gente reaccione»
Javier Monteagudo, de Calzados Javi, en la calle de la Torre, se muestra esperanzado. «Yo espero que vaya bien, que la gente reaccione», comentaba ayer mientras limpiaba la tienda, en donde ya ha repuesto todo el escaparate. «Somos un comercio de barrio y el público es el mismo siempre», explica. No pidió crédito, «sobrevivo con lo que tenía o lo que no tenía», dice entre risas y afirma que lo que ya recibió fue la ayuda de autónomos. La mercancía ya la tenía comprada, reciben la de temporada entre enero y febrero, y está agradecido a las fábricas, porque algunas les dieron la posibilidad de cancelar: «Trabajo todo con producto nacional y ya cuando empezó el tema las fábricas se portaron bien, están dando facilidades y aplazando los pagos un poquito», indica.
«Todos nos hemos hecho los test y hemos dado negativo»
Natalia Rodríguez lleva días atendiendo al público en la óptica Adrián Salgado de Juan Flórez, «pero casos más o menos urgentes, gafas que hay que cambiar, audífonos averiados». Pero desde este lunes todo el equipo se incorporará al completo como si de un día normal de la era pre-covid se tratase, si bien con todas las medidas de seguridad ya popularizadas. Y hay algunas que no se ven. «Todos los que trabajamos aquí nos hemos hecho los test y hemos dado negativo», explica Natalia, quien asegura que los clientes que han acudido en los últimos días «han extremado la precaución».