Carlos Saura, como un coruñés más

El director de cine se pasea estos días por nuestra ciudad, cámara de fotos en mano con el entusiasmo de un adolescente


Ahora que la televisión y las redes sociales engendran cada día nuevas referencias, estrellas inefables del mundo del espectáculo, de la moda y hasta de la política que refulgen en lo más alto para extinguirse a la velocidad de la luz sin que ni sus más fieles devotos se acuerden de ellos en un par de años, resulta casi una ironía tropezarse con un tótem cultural auténtico.

Máximo representante de esta especie en peligro de extinción, el director de cine Carlos Saura se pasea estos días por nuestra ciudad, cámara de fotos en mano con el entusiasmo de un adolescente. Y no sé si todos los coruñeses tienen clara la verdadera dimensión de este hombre que a sus 87 años y como el tipo más campechano del mundo aprovecha los ratos libres que le deja su trabajo para disfrutar de María Pita, la Ciudad Vieja, unas buenas raciones de pulpo y ese clima nuestro tan peculiar con el que parece también encantado. Pues ahí van algunos datos para centrar su relevancia: dos osos de Plata en Berlín como director, uno de Oro por su película Deprisa, deprisa, Goya al mejor realizador, dos nominaciones al Óscar, Premio Especial del Jurado en Cannes, Premio Nacional de Cinematografía, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes…. Y como suele ocurrir en estos casos, las personas más preparadas son también las más accesibles, humildes y agradables en el trato.

Saura ha venido a poner en pie su particular versión del Don Giovanni de Mozart, lo que los coruñeses deberíamos sentir como algo propio, pues fue en nuestra ciudad donde, en 1798, se produjo el estreno absoluto de esta obra en España, a cargo de la compañía del Teatro do Corpo de Oporto. De lejos viene la tradición de canto en A Coruña, con la fundación del primer teatro de ópera hace más de dos siglos y medio y con la pasión por un género que los ciudadanos cultivaron por medio de numerosos coros, agrupaciones musicales o escuelas de canto de gran calidad, como la de Bibiana Pérez en la primera mitad del siglo XX.

Con todo este contexto, Amigos de la Ópera ha tenido el acierto y la sensibilidad de poner esta nueva versión de la ópera de Mozart en manos del mayor especialista del país en escenografía musical, pues solo Saura ha realizado tantas y tan brillantes incursiones cinematográficas en el flamenco, el tango, el folclore argentino, la jota, el fado o la ópera, con títulos como Carmen o Ío Don Giovanni.

Será un privilegio disfrutar de su visión del Don Juan. Y los que se han quedado sin entradas (están agotadas) pueden ir ahorrando para Las bodas de Fígaro y Cossì fan tutte. Saura quiere hacerlas también en Coruña. Por pulpo, que no sea. Lo del buen tiempo… ya es otro cantar.

Por Alfonso Andrade CIUDADANA

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