Parada técnica, llega el estrés

Toni Silva A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Diego Fernández

Cientos de operarios se suman a la compleja obra en la petrolera, donde la seguridad es la guía que lo marca todo

21 may 2019 . Actualizado a las 17:37 h.

Habría que buscar otro término para referirse a la parada técnica de la refinería. Porque aquí, parar precisamente no se para. Son 45 días en los que los empleados meten una marcha más e incluso llegan refuerzos de decenas de empresas. El ajetreo es mayor. En el amplio recinto se levantan vestuarios y comedores portátiles para dar servicio a los nuevos, se diseñan mil plazas más de aparcamiento.

Para entenderlo en cifras: si la media habitual es de 650 empleados más unos 300 de firmas auxiliares, durante la parada técnica desembarcan técnicos de Repsol de otras refinerías y trabajadores auxiliares hasta sumar 1.200 personas al día. «Y hay jornadas con hasta 1.500», señalan fuentes de la compañía.

¿Pero en qué consiste la parada? En una revisión y puesta a punto de una parte importante de la refinería. Se hace así, por zonas para que otras sigan operando con normalidad. Ahora nos encontramos en la zona cuatro, que está conformada por 19 unidades en la que la operación estrella es la revisión de la antorcha (hay dos en total). El fuste tiene una altura de algo más de cien metros, y este año se ha cambiado el sistema de revisión. Ya no hay grúas sosteniendo operarios. Directamente han llevado la antorcha al suelo tras fragmentarla. «Ganamos en seguridad, así es menos peligroso», explica Loreto Diz, quien dirige la operación de la antorcha. «Cuando para la antorcha, paran el resto de las unidades», añade, antes de recordar que esa llama visible en la cumbre es el resultado de la conversión de los gases tóxicos en vapor de agua totalmente limpios para el medioambiente. «La gente se alarma cuando ve una gran llamarada, pero precisamente es otro elemento de seguridad, tenemos un sello hidráulico que impide que la llama retroceda».