Satisfacción por la visita de Benedicto XVI, sufrimiento por el robo del Códice


Julián Barrio quiere derribar las barreras que puedan distanciar a la Iglesia católica de la sociedad y cree que la sencillez sigue siendo uno de los caminos para realizar esa cultura del encuentro de la que tanto habla el papa Francisco. «Sin diluir la propia identidad -afirma-, la Iglesia es consciente de lo que puede aportar a la sociedad y de lo que la sociedad le puede aportar en esa experiencia del encuentro».

-El Arzobispado de Santiago ha sido históricamente una plataforma hacia el cardenalato…

-Sí, en la historia de esta Archidiócesis algunos de sus arzobispos fueron llamados al cardenalato. Pero eso no depende del arzobispo. Mi preocupación ha sido siempre dedicarme lo más posible a la Archidiócesis y no ocuparme de lo que no depende de mí.

-El próximo año santo, en agosto, usted cumplirá 75 años. ¿Un arzobispo se jubila?

-Bueno, a los 75 años tenemos que presentar la renuncia a la diócesis. No conlleva que yo tenga que jubilarme en el sentido de lo que pastoralmente pueda hacer y puedan pedirme; yo estaría dispuesto a seguir haciéndolo si me encuentro bien de salud.

-En estos cinco lustros habrá vivido momentos duros. Diga uno.

-Para mí fue muy duro lo acontecido con el robo del Códice Calixtino. Me hizo sufrir muchísimo e hizo sufrir a muchas personas. Después, claro, los comentarios fueron variopintos. Sigo pensando que hay que confiar en las personas. No entiendo una vida que la podamos vivir al margen de la confianza en las personas. Si en algún momento te fallan, habrá que buscar la forma de solventar esa situación, pero tenemos que confiar.

-Y otros momentos muy buenos.

-Sí, son muchos más. Para mí fue muy satisfactorio el de la venida del papa Benedicto XVI. Aparte de que hay otros acontecimientos, como las ordenaciones sacerdotales o el encuentro con los sacerdotes o con la vida consagrada, o con los laicos... me han llenado siempre de satisfacción. La dinámica del encuentro para mí siempre es muy gratificante.

-¿Qué mensaje quiere enviarles a los gallegos al conmemorar los veinticinco años de su ordenación episcopal?

-Ante todo, de agradecimiento. Me he sentido muy acompañado y ayudado con su oración y colaboración en el ministerio episcopal. Por otra parte, decirles que tenemos motivo para la esperanza, conociendo nuestras posibilidades y capacidad para hacer el bien y construir una convivencia más humana y fraterna.

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