La mujer acampada en las Esclavas resistió el temporal sin recibir ayuda

La indigente de 58 años permaneció todo el día bajo lonas y paraguas dentro de la zona acordonada


a coruña / la voz

Con la ley en la mano, Mercedes, la mujer de 58 años que lleva desde septiembre acampada en el jardín de las Esclavas, tiene todo el derecho a estar ahí. Nadie, salvo un juez, puede llevársela a la fuerza aunque sea por su bien o le venga encima un gran temporal. Ayer tuvo que soportar vientos que se acercaron a los cien kilómetros por hora y una ciclogénesis explosiva que obligó a cerrar parques y jardines. Incluido el que ella vive bajo una docena de paraguas y plásticos que, increíblemente, soportaron las peores ráfagas.

Cuando la Policía Local procedió en la madrugada del domingo al cierre del entorno de las Esclavas para evitar el paso de viandantes debido a la borrasca, los agentes se interesaron por la mujer, que una vez más volvió a rechazar todo tipo de ayuda. Mucho menos, ingresar en un refugio, algo que le propusieron numerosas veces y que siempre rehusó. Así que Mercedes quedó sola dentro del perímetro de seguridad. Un jardín acordonado al que nadie podía entrar. Salvo ella, a quien la ley le ampara vivir donde le plazca.

«Estoy bien aquí, no necesito que nadie me ayude». Es lo único que decía ayer Mercedes cuando se le acercaba un vecino para interesarse por ella. Siempre dice lo mismo. Desde septiembre, cuando se instaló bajo paraguas, plásticos y cartones. Un lugar que no es para vivir, pero vive. Porque «se empeñó» en hacerlo y «no hay manera humana alguna de convencerla de lo contrario», según comenta una religiosa que a diario se interesa por su estado.

«Estoy bien aquí»

Esta mujer que solo deja de ser afable cuando le dicen que se tiene que ir a un refugio soportó durante toda la jornada la lluvia y el viento bajo su techo de paraguas superpuestos, rodeados de flores, plantas y adornos con piedras que ella misma concibe. Poco a poco dispuso el hogar a su gusto. Si se le pregunta si tiene miedo, responde que no. Y si alguien se interesa por su estado de salud, dice que está bien. «Todo está perfecto», según ella. «Parte el alma verla», según dicen en la parroquia de San Pio X.

Que está «de maravilla» es lo que llevan meses escuchando los vecinos de la zona. En la dura jornada de ayer muchos de ellos se interesaron por ella todavía más. Pero volvieron a escuchar lo de siempre, que no necesita nada. Quienes se preocupan por Mercedes son conscientes de que no se le puede sacar de ahí a la fuerza. Pero también algunos criticaban la «desidia» del departamento de Xustiza Social del Ayuntamiento. «Si no pueden internarla en un centro, días como hoy deberían llevarle mantas o un toldo que la cubra del frío y el agua», decía una vecina del barrio.

En su día, el alcalde, Xulio Ferreiro, aseguró que el departamento de Xustiza Social se ha puesto en contacto con Mercedes y ella ha rechazado los distintos ofrecimientos de ayuda o alojamiento que se le han planteado durante este tiempo, tanto por la Policía Local como por la entidad social Padre Rubinos, que tiene sus instalaciones a menos de 900 metros de las Esclavas. El regidor recordó que la mujer tiene derecho a la «autonomía persoal» y a rechazar esas propuestas, como de hecho hacen muchas personas sin hogar en las calles de la ciudad. Se desconoce si el Gobierno local puso el asunto en manos de un juez. Solo así podrían internarla.

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