Las bases de la formación no ven con buenos ojos el pasado vazquista de la edila
08 oct 2016 . Actualizado a las 18:54 h.Aunque los pasos dados por el PSOE para su incorporación al gobierno local son todavía incipientes, los movimientos de fichas ya han encontrado reacción tanto en el gobierno local como en el partido que lo sustenta, la Marea.
Los socialistas coruñeses comenzaron la semana pasada una maniobra de acercamiento con el visto bueno de los órganos de la formación para, después de los malos resultados electorales, concretar el apoyo dado en la investidura a Ferreiro en forma de pacto.
El gobierno local reiteró su interés en seguir en solitario, con «man tendida» para colaborar en todo y aceptar aquellas propuestas que quieran los socialistas, pero desde fuera. En todo caso, creen que si el PSOE quiere algo más primero debe demostrar sus intenciones colaborando en las ordenanzas fiscales, los modificativos pendientes y los presupuestos. Es decir, que la alcaldía da largas hasta enero para una negociación en la que, antes de empezar, quiere el apoyo de los ediles de José Manuel Dapena. Con todo, tampoco es un no, al PSOE, de hecho, el gobierno de María Pita ya inició por su cuenta tras las últimas generales un acercamiento a sus rivales políticos.
Las críticas vertidas por los de Dapena desde la pérdida de los fondos FEDER tampoco contribuyen, dicen desde el gobierno local, a un clima adecuado. «Están a pedir entrar no goberno a base de insultos e mentiras», afirman, y creen que «non son formas» de acercarse pretender que en el ejecutivo son «incapaces» y necesitan de su ayuda. «Pediriamos un pouco máis de humildade», dicen. Ayer el concejal Xiao Varela y el asesor Iago Martínez pedían en sus cuentas de Twitter que el partido responsable de los problemas del Ofimático, el edificio de Fernando Macías o de Someso no debería dar «lecciones».
Otra cosa es lo que piensa la Marea y cómo interpretarían las bases las posibilidad de llegar a un acuerdo que dé estabilidad a lo que queda de mandato. Fuentes de la formación indican que las bases -que según los estatutos del partido deben ser consultadas antes de la firma de un pacto- son «reacias» a la presencia de la concejala Mar Barcón, secretaria general del PSOE coruñés, en el ejecutivo local.
Una superviviente
El pasado vazquista de la concejala, su papel en casos como el de Someso, o su vinculación con las extintas cajas gallegas lastran, según las mismas fuentes, la posibilidad de que Barcón acceda a tareas de gobierno, por lo que en caso de prosperar las negociaciones es posible que el partido que gobierna establezca líneas rojas en cuanto a quién podría entrar y quién se quedaría fuera.
Barcón es un peso pesado en la agrupación local pese a haber cedido la portavocía a Dapena tras las municipales. Con una larga trayectoria política nacida a la sombra de Francisco Vázquez, ha sabido mantener el liderazgo del partido y sobrevivir a los reveses electorales pese a que las voces críticas con su dirección no son pocas. Algunas se hicieron oír públicamente después de que Barcón, como miembro del comité federal del PSOE, votase contra Pedro Sánchez en dicho órgano cuando una gran parte de la militancia coruñesa pedía exactamente lo contrario.
La concejala, con José Manuel Dapena y José Manuel García, participó el jueves de la semana pasada en una primera reunión con el alcalde en la que se habría abordado la posible incorporación del PSOE al gobierno local. Anteayer había un nuevo encuentro programado, pospuesto por los socialistas, que en estas dos semanas todavía no han hecho públicas sus intenciones.
Barcón sería la única en su partido que no contaría con el visto bueno de las bases de la Marea. Fuentes de ese partido apuntaron que la formación no tendrían problemas en entenderse con ediles de la formación como Yoya Neira, y que también podrían aceptar a otros, como José Manuel Dapena y José Manuel García, más en la órbita de la actual secretaria general.
El gobierno local pide al partido más «humildade» y que defina su línea política