Carlos Varela es el vocal de Oficinas de Farmacia del colegio coruñés, y, por supuesto, boticario de profesión.
-¿Se despachan más píldoras del día después?
-Aumentó ligeramente y creo que a lo mejor influye la cercanía, porque siempre hay una farmacia cerca, no tienes que dar explicaciones, ni esperar a que te atiendan. Hay un factor importante también, que es la confianza. Y los que funcionamos en horario nocturno o durante el fin de semana, sí vendemos más.
-¿Cómo es la clienta tipo?
-Chicas jóvenes, pero también más mayores. Suelen venir con las parejas. Y si es una jovencita, acostumbra a entrar arropada por amigas.
-¿Cómo actúan ante chicas muy jóvenes?
-La farmacia es un punto de atención sanitaria con profesionales capacitados para valorar situaciones. Una chica de 15, si es una situación puntual, le doy la pastilla y le doy las indicaciones, que es anticoncepción de urgencia y debe acudir a su ginecólogo para que valore qué método regular debe utilizar. Si es una muy joven, debe venir con adulto y la envías al Centro de Orientación Familiar. Detrás puede haber un tema de violencia. Estos casos son poquísimos. A mí en todos estos años solo me ha pasado una vez.
-¿Qué dudas suelen tener las clientas?
-Cada vez están más informadas, pero intentamos dar consejo sanitario y facilitar en lo máximo. Quizá por los efectos secundarios, por cómo se van a sentir o si interfiere con otros medicamentos o incluso con los anticonceptivos que se han olvidado de tomar un día. Los anticonceptivos que tomaban nuestras madres tenían mucha carga hormonal, pero ahora ya no. A la píldora del día después hay que tenerle respeto, pero perderle el miedo y sobre todo aplicar lo que dice el sentido común: no debes usarla como un sistema regular, pero para una situación puntual de riesgo es la opción más indicada.
Más píldoras, menos abortos
Las encuestas de la Sociedad Española de Contracepción reflejan un alto conocimiento sobre la píldora entre las mujeres de 15 a 50 años. El 14 % la ha utilizado alguna vez «y en contra de lo que se cree la dispensación libre no ha hecho que se use con más frecuencia y la tasa de abortos ha disminuido», apunta Doval: 10,5 mujeres por mil de media, que en Galicia desciende a 6,8.
Con precios que fluctúan entre los 15 y los 24 euros, la dispensación gratuita en el sistema público «es importante porque no obligas a ningún gasto a quien no puede afrontarlo», considera Doval, quien intuye que los sondeos revelan que «hoy se protegen más los menores de 19 que los que tienen de 20 a 35 años».
Las jornadas de formación de los farmacéuticos sirven para dar respuesta también a las dudas que plantean las usuarias, como qué sucede si vomitan (si es antes de las tres horas deben tomar otra), que no sucede nada por tomar la píldora si ya está embarazada, ni tampoco causa malformaciones en el feto, o que tampoco interfiere con otros fármacos.
Los farmacéuticos, que reciben la mayoría de los casos desde que no se pide receta, se forman para la anticoncepción de emergencia
A través de las farmacias se venden cada año 900.000 píldoras del día después en España, a las que hay que añadir las que proporciona el sistema público, al que cada vez se recurre menos desde que la anticoncepción de emergencia no necesita receta. En total, son alrededor de 1,2 millones al año. En el área coruñesa, el Sergas ha contratado el suministro de 1.200 en los centros públicos, un 75 % menos desde que el acceso es libre en las oficinas.
Por eso, con dos píldoras, aunque más marcas comerciales, casi toda la información y manejo ahora la asumen los boticarios. Pese a que el sistema público las financia, las mujeres de forma mayoritaria acuden a su oficina más cercana o de confianza. «De ahí la jornada de formación» explica el ginecólogo José Luis Doval del Grupo Ibérico de Anticoncepción, que está trasladando a los farmacéuticos características, claves para valorar riesgos...
«Son muy eficaces», añade, aunque la de acetato de ulipristal se indica hasta las 120 horas tras la relación, y el levonorgestrel solo en las 72 primeras horas.
A pesar de que hasta el 53 % piensa que es abortiva, no lo es. «Si la mujer está ya embarazada no va a hacer nada», insiste Doval, de ahí la importancia de acudir cuanto antes si se ha producido un fallo en el método habitual o no se ha utilizado. La píldora actúa sobre el ciclo, bloqueando o desplazando la ovulación para evitar que se produzca el embarazo, «por eso es muy importante que las mujeres sepan que desde que se la toman hasta la siguiente regla cualquier coito tiene que ser protegido».
Otra recomendación a los farmacéuticos es que cuando llega una mujer a solicitarla es oportuno remitirla al centro de orientación o a su ginecólogo para que establezca una anticoncepción reglada «que siempre va a ser más eficaz que la de urgencia». Pero, ¿qué sucede cuando la que acude a comprar es una menor? Con las jovencitas se aplica lo mismo que en cualquier otra atención sanitaria: de 16 años en adelante tienen capacidad para tomar decisiones. Con las de menos de 16, «hay que establecer el concepto de menor maduro: si una chica de 15 ha tenido relaciones sexuales y se ha dado cuenta de que se ha puesto en peligro como para acudir a la farmacia, tiene madurez», dice Doval.
Los problemas se plantean con las muy jóvenes, de 13-14 años. «Es un número muy mínimo, pero lo conveniente es que la vea su médico, porque habría que investigar si detrás se esconden otras cosas más graves, como abusos. No significa que no se la vaya a dar el médico, sino que se toman precauciones para que no se esté enmascarando otro problema mayor», explica.