Sostiene que muchas veces la denuncia a un conductor lo que está evitado es una gran desgracia
10 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Lleva en la Guardia Civil 27 años. Estuvo en los tédax, en la Policía Judicial y lleva once años en Tráfico. En la actualidad es el responsable del subsector de la provincia de A Coruña.
-¿Existe preocupación por los positivos en drogas?
-El consumo de estupefacientes no es algo nuevo. Ya existe desde hace muchos años, lo que sucede es que no había sistemas de chequeo para detectarlos. Hoy en día en las grandes ciudades se consume alcohol y se consumen drogas. Cuando empezamos con los test no creíamos que se darían los positivos que se están dando. Y sobre todo en las provincias de Pontevedra y A Coruña se mueve mucho conductor que ha consumido alcohol y drogas. Sí veo un problema que hay que erradicar.
-¿Cuál ha sido su peor momento en los 11 años que lleva en Tráfico?
-Lo he vivido y estuve un tiempo sin poder asimilarlo del todo. Incluso algunas noches me he despertado. Estando en el destacamento de Tráfico de Pontevedra, y en mi día de descanso, me llamaron de la central para comunicarme que hubiera un accidente de un camión y creían que el conductor fallecido era mi tío. Tener que ir al lugar, identificarlo y luego, lo peor: llamar a mis primas, que viven en Vigo, a las cinco de la madrugada para contarles lo ocurrido. A mi padre le costó mucho superar todo aquello. Incluso hoy en día si veo un accidente le viene a la mente todo aquello. Ni en la academia ni en la Guardia Civil te enseñan a sobrellevar y prepararte para ese tipo de experiencias.
-¿Y cómo las afronta?
-No todo el mundo vale. Hay compañeros que prefieren no hacerlo y te dicen que llames a central o al jefe de la unidad porque ellos no se ven capacitados.
-Y esas trágicas noticias, ¿se dan por teléfono o en persona?
-En muchas ocasiones los familiares ya están en el lugar del accidente. Y si es un niño tienes que saber llevar la situación. Hay unos padres a los que hay que contener, que no prohibir porque es su hijo, y es muy duro relatarles como pudo haber sido ese siniestro. Le puedo decir que hay compañeros a los que les ha surgido algún tipo de trauma.
-¿Usted se ha emocionado alguna vez?
-Sí. Recuerdo un accidente, con un niño fallecido, que había salido despedido del vehículo en la autopista de Pontevedra, o un matrimonio de recién casados que esa madrugada cogía un vuelo en Vigo para disfrutar de su luna de miel y se mataron los dos contra uno de los taludes de la autopista. A mí me afectó muchísimo, pero mi compañero se derrumbó en la autopista. Se desmayó con el casco puesto.
-¿Qué siente cuando los acusan de ser recaudadores?
-En el momento en el que notificamos una infracción no nos importa la cuantía. Podían haber puesto en lugar de 200 euros una retención porcentual en el IRPF del año que viene. A nosotros no nos importa que las denuncias sean más o menos dinero. La sanción económica es el último paso de la infracción. Lo que tiene que ver la gente cuando estamos denunciando a un conductor es que posiblemente estemos evitando una desgracia.