El Eusebio da Guarda busca las huellas de su pasado

El instituto solicita la colaboración ciudadana para realizar una exposición con fotos y objetos de sus 125 años de historia


A Coruña

El Instituto, con mayúsculas, está de aniversario. Aunque la formación educativa ya se impartía en la ciudad desde 1862, no fue hasta 1890 cuando se inauguró el actual edificio que alberga el Eusebio da Guarda y que el próximo 1 de octubre cumple 125 años de vida. Los responsables del centro quieren festejar este cumpleaños con una gran exposición y una publicación, dos proyectos para los que necesitan la colaboración de antiguos alumnos y coruñeses en general que fueron testigos de los grandes momentos que vivió este edificio.

«Queremos recuperar la memoria histórica del instituto, y para eso necesitamos el testimonio de mucha gente que ha tenido implicación con el centro y que nos pueden contar muchas cosas», apuntó la directora del Eusebio da Guarda, Isabel Ruso, que lamentó que apenas cuenten con documentación y fotografías de las distintas etapas por las que atravesó este centenario centro educativo, que llegó a albergar la Escuela de Artes y Oficios donde estudió Pablo Picasso y dio clase su padre.

Por el momento, han puesto en marcha una dirección de correo (eusebio125aniversario@gmail.com) a donde se puede dirigir todo aquel que quiera colaborar con este proyecto, bien enviando imágenes escaneadas o contando retales de su paso por estas instalaciones, en las que han estudiado miles de alumnos en sus distintas etapas, tanto como Instituto, estación meteorológica, academia, Escuela de Artes y Oficios, Femenino, hasta llegar a 1986, cuando entró la primera promoción mixta.

Como broche a este aniversario se baraja la posibilidad de crear un pequeño museo con todos los objetos que se donen, además de celebrar una multitudinaria comida con todos los exmiembros de la comunidad educativa del Instituto.

Un nuevo benefactor para la reforma

A principios de 1881, Eusebio da Guarda y su esposa, Modesta Goicouría, se convierten en los benefactores del Instituto, ya que se ofrecen a construir el nuevo edificio que lo albergaría, una obra que encargan al arquitecto Faustino Domínguez Goumes-Gay y para la que no escatiman en gastos. De hecho, fue uno de los primeros inmuebles con servicios de aguas, iluminación y gas, se encarga el diseño de la escalera de entrada al italiano Pedro Nicoli, el pintor Román Navarro decora el techo de su salón de actos con alegorías de las ciencias y las artes, y se colocan ventanas con vidrios de colores separados por piezas de bronce.

La ampliación efectuada en la década de los sesenta (en la fachada que da a Riazor) no contaría con tan buenos materiales, y de hecho, es esta parte la que lleva muchos años pendiente de una reforma integral que nunca llega. La crisis económica ha tirado por tierra los proyectos que había, y desde el centenario centro buscan «otro benefactor que pueda llevar a cabo la obra. Necesitamos que alguien emule al señor da Guarda y desee dejar en la ciudad la huella de sus pasos en interés de la defensa de la calidad de enseñanza», solicitó la directora del instituto, Isabel Ruso.

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