15 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.
Aunque la eliminación del túnel de María Pita no se tradujo en graves problemas de tráfico, sí tuvo la lógica consecuencia de aumentar la densidad de la circulación en otras vías. Los 30.000 coches que pasaban por allí a diario lo hacen ahora por otros recorridos. Así, los vecinos del Orzán se quejan de los atascos y la circulación lenta que ahora se registran con más frecuencia a causa de los coches que se dirigen a San Andrés, una calle estrecha que ha vuelto a ganar protagonismo. Apuntan que con buses el tráfico se hace todavía más difícil por lo angosto del paso y cuentan los problemas que plantea la situación para el paso, por ejemplo, de ambulancias. Hasta dentro de diez meses toca acostumbrarse.