Los puntos negros se aclaran

María ballesteros A CORUÑA

A CORUÑA

Radares, reordenación de carriles y rotondas reducen la siniestralidad en puntos conflictivos del área, mientras otros siguen a la espera de mejoras

11 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

La seguridad en la red viaria de la comarca está instalada en la escala de grises. Sin llegar a eliminarse, funestos puntos negros de la comarca como el cruce de Guísamo, en Bergondo, o la llamada curva de los conejos en Arteixo han visto reducir la siniestralidad con la creación de un carril donde antes había dos o la instalación de un radar, actuaciones que han servido para aminorar los riesgos o concienciar a los conductores de la necesidad de levantar el pie del acelerador, pero que están lejos de ser definitivas.

Donde el negro sigue manteniendo su intensidad a la espera de soluciones de calado es en puntos como el cruce de Solimar en Perillo, en la N-VI, o el de As Rozas, en la N-550 a su paso por Cambre, que aguardan a que el Ministerio de Fomento ejecute planes de mejora que llevan años en el cajón y que la crisis económica no ha contribuido a desempolvar.

En el caso de Oleiros, la Policía Local alerta de la existencia de seis puntos especialmente conflictivos para el tráfico, todos ellos subsanables técnicamente, según el Concello. Además del cruce de Solimar, que da acceso a la carretera de Montrove desde la N-VI, donde está proyectado soterrar parte del tráfico, en esta misma vía el semáforo de O Carballo es otra de las zonas con alto índice de accidentes y de retenciones, una situación cuya solución parece inminente tras el anuncio de Fomento de que construirá en este punto una nueva rotonda.

El Concello de Oleiros también ha reclamado una actuación de mejora del firme y reordenación del tráfico en la rotonda de Santa Cristina, el punto del municipio en el que se registran más accidentes, aunque en su mayoría son de carácter leve. Una situación similar se produce a la altura de la gasolinera de Santa Cruz, en el centro de la localidad, donde la organización del tráfico resulta compleja. La Policía Local alerta además de la alta siniestralidad entre el colegio Cristo Rey y As Pedreiras, en Oleiros, y en la carretera entre el pazo de Arenaza, en Iñás, y Coruxo, en Liáns.

Otras de las cuentas pendientes de Fomento se encuentra en la N-550, en el nudo de As Rozas, identificado como tramo de concentración de accidentes desde hace años y donde se inició en su día el proceso de expropiación sin que hasta ahora se haya ejecutado el proyecto. La actuación supondría transformar la actual glorieta en un enlace de dos niveles. El otro punto negro en el municipio de Cambre es la carretera que une la capital del concello con la parroquia de Santa María de Vigo, cuyo trazado, en pendiente y con pronunciadas curvas, representa un riesgo para la conducción.

Las curvas y la velocidad son también claves en los puntos de especial siniestralidad en el municipio de Arteixo. La curva de los conejos, donde se instaló un radar en enero del año pasado, ha visto reducir de forma significativa su siniestralidad debido, fundamentalmente, a la prudencia de los conductores en un tramo con dos carriles de subida donde las incorporaciones de vehículos resultan en ocasiones temerarias. En cualquier caso, la carretera desde Vilarrodís a A Coruña sigue siendo una vía de trazado y circulación peligrosas, con puntos especialmente conflictivos como la curva de A Maceira.

Además del cruce de la N-VI con la carretera de Ferrol, que el Concello de Bergondo considera como el único punto negro del municipio, en este término son todavía zonas calientes por sus numerosos accidentes el núcleo de Guísamo y Cortiñán, donde los vecinos siguen reclamando mejoras en la seguridad viaria. La solución definitiva en el municipio no llegará, sin embargo, hasta que la N-VI se desdoble.

En el resto de la comarca presentan además alta siniestralidad las carreteras entre Curtis y Teixeiro, la conexión de esta localidad con la A6 y el núcleo de Queirís, en Coirós.