El comercio pide que Pintor Joaquín Vaamonde sea peatonal

Javier Becerra
Javier Becerra A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

MARCOS MÍGUEZ

El Ayuntamiento baraja esa idea o eliminar una línea de aparcamiento

03 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El Ayuntamiento reformará la calle Pintor Joaquín Vaamonde. El vial situado en paralelo entre Juan Flórez y la plaza de Vigo mira hacia un futuro con dos posibilidades: o su completa peatonalización o la eliminación de una de las líneas de aparcamiento. Lo que está claro desde María Pita es que la situación actual, que no contenta a casi nadie, no se mantendrá. Más allá de las quejas o el problema estético, incumple las de movilidad por el ancho de sus aceras.

Entre los comerciantes, la visita reciente del concejal de Urbanismo, Martín Fernández Prado, se interpretó como un rayo de esperanza. Tras entregar firmas en el Ayuntamiento exigiendo una reforma, han logrado respuesta por parte del Ayuntamiento. «Pagamos por un callejón deprimente impuestos de una calle de primera categoría», dice María Fernández Saavedra, dueña de La Probatina, un negocio de hostelería abierto en los últimos meses.

Antes de la llegada de negocios que han renovado la calle (El Cafetal o Zapatitos), Pintor Joaquín Vaamonde era el escenario de tres polémicos after-hours que actuaban como un imán de delincuencia. Los trapicheos y las peleas estaba a la orden del día. Y solo tras la presión vecinal se decidió actuar contra ellos. Todos tuvieron que cerrar sus puertas.

Por eso, ahora se ve en este paso una posibilidad de futuro. «Sería una oportunidad para crear una calle de vinos en medio de la ciudad, que le daría mucha vida», apunta Elisa Domínguez de El Cafetal que, día a día, lidia con las incomodidades del vial. «Los coches aparcan en batería y muchos meten el morro por encima de la acera de tal modo que no puede pasar ni una silla de ruedas ni el carrito de un bebé», se queja.

Precisamente, esa conquista del espacio público por los coches se repite en todas las críticas. «Esto es un aparcadero, solo falta que le echen tierra», subraya María Fernández. «Además, al ser una calle de residentes debería estar ocupada por gente que vive aquí, pero por la noche hay un montón de sitio», expone Sol Lobón de Zapatitos. Evidencia, según ella, «que la residencia es ficticia y que hay gente que no vive aquí pero se censa aquí y usa esto como su aparcamiento para ir a trabajar».

Además, las quejas también van por la falta de mantenimiento e higiene. «Aquí he visto ratas varias veces», asegura Lobón. «Como es una calle oscura mucha gente aprovecha para venir aquí a hacer sus necesidades sin que le vean», añade Agustín Blanco de El Cafetal.

Opinión discordante

No todo es unanimidad. En la tienda El Uniforme, defienden que se pueda usar el coche y aparcar en la calle. Su encargada María José Saavedra lo argumenta: «La gente viene a comprar en coche y los 20 minutos que dan en el párking exprés no llegan para nada. Cuantas menos plazas peor para nosotros».