Vamos a quedarnos un poco atónitos y hasta un puntito ojipláticos. El pivón que acompaña a Ronaldo, a la que vimos ronroneando en un anuncio de no recuerdo qué, se ve gorda. La muchacha confiesa y el periodista transcribe la revelación, que debería estar tipificada en el Código Penal o en el Vademécum, porque la confidencia o es un delito de incitación a la anorexia o la evidencia definitiva de que la muchacha está chosca. Esta es la primera reacción a semejante gilipollez de la Shayk, aunque quizás la moza solo se esté adaptando al estándar de comunicación de los tiempos presentes, en los que triunfa el merodeo, el circunloquio, el apodo, la perífrasis y el eufemismo ramplón. Vamos, que así en general nos toman por parvos. Veamos ejemplos. Tenemos la ya sobada movilidad exterior por el Pepe vente p?Alemania; crecimiento negativo por menuda leche nos estamos dando; brotes verdes por subimos tres décimas el PIB pero seguirá sin haber trabajo; cambio de ponderación impositiva por subida del IVA; cese temporal de la convivencia por divorcio; copago por repago; externalizar servicios por privatizar; gravamen a activos ocultos por amnistía fiscal; recapitalización por rescate a la banca; reforma estructural por recortes. Y así hasta el hastío mismo. Pero hete aquí que la jueza de Lugo decide abrir el sumario de la Pokémon y en su interior nos encontramos un tesorito. Ahí los sobres son ases, y las ofertas de servicios, chorizos. Aunque lo de verdad delicioso es la galería de personajes. El cura, el pintor, el uno, Tachenko, el bigotes, el padrino, el hombre del pueblo, el puñales, el tiralíneas, el pequeñito, el deportista, el chino y la amapola. Cuerda, por favor, anímate. Necesitamos una segunda parte de Amanece que no es poco.