«El proyecto de la Marina es casi una cuestión de cortesía»

Eduardo Eiroa Millares
eduardo eiroa A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

CESAR QUIAN

Diseñó la solución en superficie para la nueva fachada marítima

01 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Luis Collarte Rodríguez (Ourense, 1962) lleva muchos proyectos a sus espaldas. Arquitecto de larga trayectoria, con estudio en Galicia y desde hace poco también en Perú, firma el que seguramente sea la actuación urbanística más ambiciosa de lo que queda de mandato en A Coruña, la obra de urbanización de la Marina y el Parrote, unos 50.000 metros cuadrados en el corazón de la ciudad que sufrirán una profunda operación de cirugía estética que se terminará en la primavera del año próximo.

-¿No da miedo actuar en un lugar tan sensible?

-La duda es algo consustancial a los arquitectos, pero no da miedo actuar ahí porque lo que vamos a hacer es algo esencialmente bueno y por eso no hay por qué preocuparse: vamos a peatonalizar. Nos podemos equivocar en las comas, pero el guion de la novela es bueno y tengo una total implicación con lo que se está haciendo.

-Tal vez impone respeto.

-Respeto sí, porque siempre te puedes equivocar. En este negocio de la arquitectura se trata de minimizar errores. En este proyecto hemos hecho una pequeña aportación, la de la cota única. Se podrá llegar sin obstáculos desde María Pita hasta la lámina de agua. Solo con eso, las cosas irán bien.

-Por eso y porque se eliminará el tráfico.

-Yo trabajo para las personas. Hace tiempo que descubrí eso y me siento contento. La arquitectura no tiene sentido si no se tiene en cuenta a las personas, y este proyecto es casi una cuestión de cortesía, de buena educación, que se pierde en los sitios muy densos y sobrecargados.

-De hecho desaparecen cuatro carriles de asfalto.

-Coches, árboles, personas... Todo puede convivir. Si haces una proporción adecuada las cosas funcionan, como en un buen plato de cocina. Aquí se elimina un ingrediente que hacía que el plato fuera incomestible para los ciudadanos.

-¿De dónde sale la idea de la cota única?

-Es común en Centroeuropa. En ese asunto yo vi la luz en la plaza de la Ópera de Fráncfort.

-¿Fue muy duro tratar con Patrimonio?

-Nos llevamos bien. Llevamos cuatro o cinco años hablando de esto, con muchas reuniones en las que participamos las tres Administraciones. Es la única forma de hacerlo. Es un asunto de convivencia, aunque hay cosas que uno haría de otra manera, la opinión de unos siempre prevalece en temas puntuales. Y a veces las legislación misma es el problema. Para el Parrote llegó a haber cuatro proyectos.

-Alguna crítica se ha escuchado sobre el gasto del túnel.

-Yo convoco a todos los partidos a discutir de otras cosas, pero no de la peatonalización de los espacios urbanos. Para mí, el objetivo es llegar hasta la plaza de Mina.