La petición de nulidad del proceso atasca, una vez más, el procedimiento que persigue el desalojo de las Oblatas
18 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.El Centro Social Okupado de Palavea gana tiempo en los juzgados. El haber presentado un incidente de nulidad a todo el procedimiento, por parte del letrado que representa a los okupas, ha logrado una nueva paralización. El documento descansa ahora sobre la mesa de la titular del Juzgado de Primera Instancia número 2, que deberá resolver la próxima semana su aceptación o denegación.
Los argumentos de los okupas en este caso se centran en que la demanda apunta a dos personas que no son las responsables del centro instalado en el antiguo convento de las Oblatas en Santa Gema, frente al hipermercado Alcampo. Además de ello, han apelado la sentencia que ordena el abandono del inmueble. Esta maniobra del incidente de la nulidad, presentado el pasado mes de diciembre días después del pronunciamiento de la jueza, permite ganar tiempo.
No es la primera vez. Ya en noviembre surgieron problemas en el juzgado. En la vista prevista para ese día, se decretó su suspensión aludiendo la imposibilidad de notificarla. Mientras, fuera del edificio medio centenar de personas se concentraban en apoyo a la causa. La siguiente notificación para una nueva vista (esta vez en diciembre) se hizo por edictos. No comparecieron, pero la jueza siguió adelante, dando la notificación por válida. Y falló a favor del demandante, que aspira a ver el inmueble libre lo antes posible.
En estos momentos, todo depende de si acepta esa petición de nulidad o no. En caso negativo se establecería el desalojo, notificándolo a los okupas. Después llegaría la solicitud y el requerimiento de ejecución de este. En todo caso se delimitaría un plazo para el abandono voluntario, entrando la vía forzosa en último lugar.
Un futuro geriátrico
El inmueble fue comprado en el 2012 por un empresario sadense a NCG Inmobiliaria con la intención de montar allí un geriátrico. Pese a conocer la existencia de moradores en su interior, siguió adelante con la compra, pagando por él 1,5 millones de euros (en una operación anterior se vendió por siete). Intentó negociar con los okupas su marcha, pero estos se negaron en todo momento.