El Fandi, el torero «madelman»

Francisco Espiñeira Fandiño
FRANCISCO ESPIÑEIRA A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

EDUARDO PEREZ

El andaluz fue el triunfador y se llevó cuatro de las ocho orejas de ayer

05 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El Fandi mantiene su idilio con la plaza coruñesa. Aquí hizo sus primeras armas cuando no era más que un matador que destacaba poniendo banderillas. Ahora, como uno de los matadores del momento, conserva las mismas virtudes que le adornaban entonces, perfeccionadas por el paso del tiempo y cientos de corridas por todo tipo de plazas. Es el prototipo de torero madelman, aquel muñeco capaz de hacer de todo. Un McGyver del coso. Luce con el capote gracias a su atrevimiento. Destaca con las banderillas, donde presume de una envidiable fuerza física. Y mantiene la puntería con la espada para la suerte suprema. Entre medias, ha ido dando forma a un toreo más refinado, donde alterna el voluntarismo con buenos pases, siempre adornados por su especial empatía con el astado, al que es capaz de hacer bailar a su ritmo sin perder ni un ápice de plasticidad.

Esa fue la receta de las dos faenas de El Fandi ayer. Y con ello le bastó para sumar cuatro trofeos, dos orejas en cada toro, merecidas en todo caso, y seguir conquistando a un público entregado de antemano.

Lo mismo se podría decir de El Cordobés, que incluso tiene peña propia. Fue el encargado de abrir plaza y ayer no necesitó siquiera de su tradicional salto de la rana para meterse en el bolsillo a la gente. Aplicó su faceta más sobria, que incluye toda clase de desplantes y gestos a la grada y mató con cierta solvencia en sus dos toros, con sendas estocadas traseras, pero suficientes para rematar las faenas, aunque la del segundo fue bastante generosa.

No quiso ser menos el Capea, hijo de el Niño de la Capea. Demostró cierto academicismo en el manejo de su lote. Su toreo es elegante, pero no encontró la conexión con la grada de sus compañeros de cartel. Pese a todo, mató bien y resolvió con eficacia su aparición en el Coliseo para salir a hombros.

Por otra parte, cientos de personas (200 según el 092 y 1.500 según la organización) se concentraron ayer en el Obelisco para protestar contra la fiesta de los toros y exigir su prohibición. La marcha fue convocada por Galicia sen Touradas y asistieron a ella representantes políticos del BNG, EU y la edila del PSOE Yoya Neira.