Hay épocas de un mandato que cualquier político querría guardar en el calendario. Son esas en las que florecen las gestiones de meses en silencio, aguantando críticas por inacción y deseando poder contar los pormenores de todas las conversaciones. Todo arrancó con una dulce victoria ante el Celta en la que, por cierto, destacó otra vez el sorprendente comportamiento de Abel Caballero. «Entró diciendo que la victoria era segura del Celta y se fue, otro año más, sin despedirse», desvelaba un concejal presente en el palco de autoridades. Después de la victoria en Riazor, el alcalde, Carlos Negreira, vio como en espacio de poco menos de 96 horas después, justo en el día en el que empezaba la primavera, florecían algunas de sus grandes gestiones del año: la llegada de Air Europa, la ampliación de fondos y la remodelación del proyecto de conexión de la tercera ronda en Lonzas, la contratación del plan de movilidad y la muy ansiada expropiación de terrenos para la ampliación de Alfonso Molina. Una auténtica semana fantástica si ahora el equipo que dirige el regidor es capaz de gestionar toda esa actividad burocrática y convertirla en realidades tangibles para la ciudad.
La ministra amiga. En las mejores épocas del vazquismo, siempre había un alto dirigente en Madrid que se convertía en el ministro amigo, esa figura a la que se recurría en busca de fondos para sacar adelante los proyectos estelares de la ciudad. Josep Borrell y el paseo marítimo son el mejor ejemplo de aquellas excepcionales relaciones. Ese papel ha recaído ahora en Ana Pastor, la responsable de Fomento, que tiene en Negreira a su mejor amigo en el norte de Galicia y con el que compartió muchas horas de campaña en las dos elecciones municipales a las que se presentó el ahora regidor. Pese a algunos errores puntuales, la ministra ha atendido todas y cada una de las peticiones de Carlos Negreira hasta el momento. Así, la tercera ronda recibió un fuerte impulso presupuestario pese a las restricciones de Fomento. Y ahora, además, aporta cinco millones más para agilizar las obras y autoriza inversiones por otros cuatro millones para humanizar el cruce de Lonzas y atender las demandas de los vecinos de mantener la conexión de los barrios del Birloque y Elviña. Si la contrapartida es retrasar cuatro meses, hasta abril del 2015, la apertura del vial, parece un precio razonable.
Embudo de AlfonsoMolina. La otra variable en los accesos es la ampliación de Alfonso Molina, que la Demarcación de Carreteras lleva vendiendo de forma ininterrumpida desde el 2005 y que nunca pasó de los planos de la mesa de una consultora. Fomento inicia ya los trámites de expropiación de suelo que permitirá dotar de un carril más el vial. Falta poner fecha al inicio de las obras, que durarán nueve meses y que será necesario acompasar a las de la tercera ronda. Como diría el exalcalde Paco Vázquez, lo importante es licitar.
Alvedro es una plataforma económica
Si el hormigón permitirá ahorrar tiempo en los accesos, el aeropuerto facilitará la competitividad de nuestras empresas y servirá para ahorrar costes y generar atractivos para atraer nuevas iniciativas. Por eso, la decisión del Ayuntamiento de destinar una parte de sus recursos a apoyar el desembarco de Air Europa en Alvedro es digna de elogio. Generar actividad económica en una época en la que el paro es el principal problema es una prioridad para los gobernantes. Por eso, invertir en tiempo siempre será una buena solución. El primer retorno ha sido inmediato. Iberia ya ha tenido que moderar sus tarifas, que llegaron a rozar los quinientos euros en la conexión con Madrid. El incremento de más de mil plazas con el principal hub español debe servir además para reflotar el sector de los congresos, que ha experimentado un importante retroceso. Las críticas de otros competidores no deben acomplejar a los defensores de Alvedro. Lo preocupante son los 47.000 usuarios que utilizaron la terminal en febrero, 60.000 menos que hace cuatro años. Y la inmensa mayoría sigue volando. Aunque sea desde otros aeropuertos, por la falta de oportunidades en Alvedro.