El accidente estuvo presente estos días en un ciclo sobre la torre de Hércules

La Voz

A CORUÑA

«Se montó un andamio que era muy especial porque se movía arriba y abajo sin tener que tocar las paredes de la Torre». Lo recordaba esta semana la historiadora Ana Goy Diz hablando sobre el plan director de la torre de Hércules; evocaba cómo había sido necesario hacerle al faro una cuidadosa limpieza exterior después de que la envolviera la humareda del petróleo ardiendo a su lado. Es una de las imágenes icónicas que dejó aquel siniestro: la torre de Hércules envuelta en humo negro.

A pesar del paso de los años, el accidente sigue estando presente y de hecho todavía no ha concluido la extracción de los restos del petrolero, sobre todo da proa. Hace poco más de dos años era recuperado parte el tren de fondeo, una cadena de unos 200 eslabones que estaba a escasa distancia de la torre.

También muy cerca del bimilenario faro, en la explanada exterior de la Casa de los Peces, está una de las anclas del petrolero, ya que la otra ha sido trasladada a Gijón. Al ser una zona fuertemente batida por el mar los buzos pueden trabajar muy pocos días en la extracción de los restos del petrolero.