Un fin de semana en Londres, a 25 millones de pesetas. Ese es el resumen del disparate de la semana. Una denuncia de la oposición ha puesto sobre el tapete el descontrol que rige en algunas de las acciones del gobierno municipal, combinada, en este caso, con la dejadez del Consorcio As Mariñas, para vigilar las actuaciones de un ente autónomo, como es el caso de Turismo da Coruña. 145.000 euros que en plena época de crisis, con gente durmiendo en los cajeros automáticos o, lo que es peor, en plena calle, se dedicaron a promocionar un concierto de un grupo coruñés con un disco de cuatro canciones y a subvencionar setecientos menús de mejillones de Lorbé y otros productos autóctonos a precios irrisorios para el disfrute de los millonarios ejecutivos de la City londinense.
El disparate tiene muchos más episodios. Por ejemplo, que los miembros del Consorcio de Turismo que son ajenos al Ayuntamiento coruñés se enteraron por el periódico de las acciones promocionales. «Nadie nos consultó ni nos preguntó nada. Pero no es un hecho aislado, sino que es una práctica habitual», confesaba un allegado a ese comité de sabios del que, por cierto, a pesar de todo tipo de promesas, no forman parte ni los hosteleros ni los hoteleros coruñeses.
Falta de responsabilidad. La acción promocional del Ayuntamiento en Londres merece una reflexión mucho más profunda, más allá del autoanálisis del propio gobierno local para depurar responsabilidades en un caso en el que es evidente que se han contravenido todas las directrices de austeridad, rigor, seriedad y buen gobierno de las que ha hecho bandera el PP en los últimos años. Este viaje y sus 145.000 euros de coste es el símbolo de que hay algunos responsables con acceso al dinero público que aún no se han dado cuenta de que ya no somos ricos, de que la crisis nos ha convertido en una ciudad -y en un país- con numerosos problemas que prefiere evadirse en una fiesta a miles de kilómetros de la Torre en lugar de centrarse en solucionar los problemas que de verdad acucian a los coruñeses. Alguien con un poco más de sentido común debería recordarles a los responsables de este evento que ya no somos ricos y que la ciudad tiene muchas otras necesidades por delante, que se van a subir tasas e impuestos para que seis altos funcionarios públicos, que teóricamente deberían controlar el despilfarro, pasen un fin de semana a todo trapo en Londres. Ese gasto solo sería justificable si el retorno de la inversión se tradujera en miles de visitantes en el plazo de un año. Y no parece probable que así ocurra.
Los versos sueltos. En todo caso, el asunto Londres debe servir también para que el alcalde, Carlos Negreira, reordene su equipo de gobierno. Hay algunos concejales que aplican a su gestión tics poco apropiados a la línea marcada por el regidor. En algunos casos, prefieren apelar a su condición de técnicos. En otros, aplican directamente sus galones. Y así se suceden los errores. Malo.
El enroque del BNG y la posición de Carril
La otra noticia de la semana es el inesperado abandono de la corporación municipal del nacionalista Xoán Martínez Cajigal. De forma sorpresiva, apurando al máximo los plazos legales, el hombre que se enfrentó, y perdió, a Henrique Tello por el liderazgo del Bloque apeló a razones estrictamente personales para irse de la primera línea de la política. Su partido, o lo que queda de él en la ciudad, se molestó por una pregunta formulada directamente al propio interesado sobre los rumores que vinculan a numerosos cargos de toda Galicia a los distintos episodios de corrupción que asolan a nuestros políticos. La Voz recogió la pregunta y la respuesta literal, pero el consello local de los nacionalistas, con el visto bueno de su portavoz municipal, Xosé Manuel Carril, preso de la línea más dura de la UPG, considera que reflejar la información no es lo más adecuado para sus intereses. Sorprendente en un colectivo que reparte el calificativo de sectarios a todos los que disienten de su línea oficial. De momento, le han prohibido dar entrevistas tanto a Cajigal como a su sucesora, Avia González. ¿Así es cómo van a acercarse al electorado que les huye elección tras elección?