Música y cine se mezclaron anoche en el Palacio de la Ópera. Era el concierto de Navidad de la Orquesta Sinfónica de Galicia patrocinado por Gas Natural Fenosa. Lo lógico habría sido empezar con La Strada, de Fellini, en honor a los políticos que llegaron tarde a causa del tráfico. Pero la OSG, bajo la batuta de Sian Edwards, arrancó con el solemne himno Exodus, de Ernest Gold, tal vez en honor a la conselleira de Sanidad, asistente y que llegó puntual, que se marchará a Madrid. El público que llenó el palacio disfrutó con temas como la canzonetta de El Padrino, evocó aquello de «Tócala otra vez, Sam», cuando sonó la música de Casablanca, y se emocionó con los temas de Sonrisas y lágrimas. La OSG concluyó con media docena de temas de películas contemporáneas con historias navideñas.