La nueva milla de oro o zona vip de A Coruña acaba de cristalizar en el mismo centro de nuestra milenaria urbe. Tanto ir hacia la periferia, lindando con municipios limítrofes que compartir, y ahora resulta que la excelencia para propios y extraños está entre las plazas de Lugo y Orense y en tramos de las calles Picavia, Feijoo, Ferrol y Compostela.
Recordábamos, mientras recorríamos unas modernas instalaciones con que el bueno de Amancio Ortega contribuye a la lenta recuperación del comercio coruñés, cómo este emblemático barrio ha cambiado tras la modernización del mercado de la plaza de Lugo. Es ya lugar de peregrinación gastronómica su planta baja con envidiable oferta de toda clase de mariscos y pescados. Esta debería ser nave pionera en la oferta turística coruñesa. Ahí queda la propuesta.
Pero hay más en unas calles que vieron como residentes, entre los que recordamos, al banquero Rodríguez Pastor, al gran arquitecto Ramón Vázquez Molezún, al tenor Miguel Fleta, al exministro Ramón Pérez Costales, al actor Fernando Rey, a Pancho Hervada y su Radio Coruña, a nuestra por ahora única alcaldesa Berta Tapia, a Dionisio Tejero, a José Antonio Quiroga y Manuel Sánchez Salorio, a Mateo Malumbres, al primer amor de Picasso y como reciente incorporación a la actual concejala de Cultura, Ana Fernández. Y la muy cercana casa-museo Picasso. Toda una oferta en estas antiguas pero modernas rúas que nos pueden alejar, si acaso, del hondo pesimismo de una crisis económica y alertar de una esperada primavera que todos deseamos, y esperamos, de una Coruña que nunca debe rendirse.