Con el paso de los días, en lugar de despejar incógnitas, a Paco Herrera, entrenador del Celta, le crecen las dudas. Durante todos los partidos de pretemporada ha ensayado con un sistema de juego casi idéntico al del año pasado, pero a dos días de comenzar la liga no lo tiene tan claro.
La marcha de Trashorras parece ser la clave, pues no ve claro a otro jugador que pueda realizar esa misma función. Eso supone cambiar el estilo de juego. No desveló si ya cambiará en Murcia o esperará a ir perfilándolo a medida que avanza la competición. «Tengo un par de dudas razonables porque no nos estamos comportando como a mí me gustaría del todo como equipo, al menos en los entrenamientos, porque en los partidos contra rivales de nivel hemos dado la talla. Me está costando ver algunas cosas», señala.
Destaca sin embargo que está convencido de que el equipo dará la talla, aunque tarde algunas semanas en dar con la tecla a la hora de sacar el mejor rendimiento del mismo. «Tenemos un equipo para ser optimistas, que no está terminado en su fútbol y su manera de jugar. Me está haciendo recapacitar que no tenemos ese tipo de jugador que nos hacía de enganche», destaca. Con más o menos dudas, el técnico se alegra de que por fin empiece la competición.
Catorce horas de autobús
La expedición sale a las nueve de la mañana después de un breve entrenamiento, para hacer un viaje de unas catorce horas en autobús hasta Murcia. «Es lo que hay. No tenemos otra manera de viajar. Es el único camino que nos queda y hay que aceptarlo como bueno», declara Herrera poniendo a mal tiempo buena cara.
El técnico ofreció tres días antes del partido contra el Murcia la lista de convocados. Se lleva a todos los disponibles. Son baja por sanción Iago Aspas y Roberto Lago. Además se queda en Vigo Oier, que no se ha recuperado de su lesión.
Herrera se ha visto obligado a echar mano de un jugador del filial, Víctor Vázquez, por si lo necesita para jugar de lateral derecho.